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Levante UD /Crónica

El Levante cae al vacío (0-2)

El conjunto de Julián Calero se queda sin argumentos de defensa tras sufrir su cuarta derrota consecutiva nLa crisis inunda Orriols y deja señalado al técnico

Pie de foto xxxxxxxxxxxxxxxxx | GERMÁN CABALLERO

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Rafa Esteve

València

Nada duele más en el fútbol que las derrotas. Todas hacen daño, independientemente del momento y de la circunstancia. Sin embargo, es inevitable que unas duelan más que otras. Aquellas que amenazan inestabilidad, decepción, tristeza y, sobre todo, frustración, son las que más escuecen. No obstante, el fútbol nunca miente, por mucho que tenga relatos que traten de endulzar sus destinos y reconducir tendencias negativas. Quién sabe si el del Levante ha terminado. Es atrevido decir que el ciclo del equipo triunfal, capaz de desbordar orgullo y entusiasmo entre sus fieles, está aguantando sus últimos alientos de oxígeno.

Los jugadores del Levante UD abandonan el terreno de juego cabizbajos tras la derrota ante el Athletic. | GERMÁN CABALLERO

Los jugadores del Levante UD abandonan el terreno de juego cabizbajos tras la derrota ante el Athletic. | GERMÁN CABALLERO

A pesar de ello, sus seis partidos sin ganar, sufriendo su cuarta derrota consecutiva ante el Athletic Club de Bilbao, en un día para olvidar en Orriols, donde la ausencia competitiva y las imprecisiones agotaron la paciencia de una afición que siente que su estadio, sin registrar victorias desde el regreso a Primera División, está maldito, son la señal de que la crisis, a todos los niveles, es una realidad. Con Calero en su peor momento desde que aterrizó en el banquillo del Ciutat de València, urge una reacción inminente. Se necesitan valientes que quieran despertar el hambre y el veneno de un Levante irreconocible. Pero, sobre todo, se exigen soluciones. O la dinámica negativa se detiene o la realidad de la élite será, por desgracia, fugaz en el entorno granota.

1.Dos futbolistas de los equipos Genuine del Levante y del Athletic, hacen el saque de honor por el Dia de las Personas con Discapacidad. 2.  Gol de Navarro, a los tres minutos. 3. Defensa férrea a Manu Sánchez. 4. Saludo entre Calero y  Valverde antes del choque.

1.Dos futbolistas de los equipos Genuine del Levante y del Athletic, hacen el saque de honor por el Dia de las Personas con Discapacidad. 2. Gol de Navarro, a los tres minutos. 3. Defensa férrea a Manu Sánchez. 4. Saludo entre Calero y Valverde antes del choque.

Dicen que a perro flaco todo son pulgas y el Levante no lo pudo representar mejor. Cuando más lo necesitaba, en un partido catalogado de absoluta necesidad, recibió el primer revés de golpe y porrazo. Casi sin asimilar la trascendencia de un encuentro que, de ser desfavorable, dinamitaría toda la ilusión que el conjunto comandado por Julián Calero despertó en sus primeros pasos en la élite. Apenas tres minutos después del inicio del partido, Robert Navarro encontró todas las facilidades posibles para anotar el primero del Athletic Club. La falta de tensión de Matturro, que volvía al once titular ocho meses después, ante el centro de Álex Berenguer, acompañada por la tardanza de Mathew Ryan para cubrir el disparo del ‘23’, fue el cóctel idóneo para sembrar un ambiente de frustración que ninguno de los futbolistas se encargó de detener. A su vez, el cuadro de Ernesto Valverde, aprovechando la fragilidad levantinista y con tintes de condescendencia, no bajó el ritmo para terminar de desquiciar a la parroquia de Orriols.

El Levante cae al vacío

El Levante cae al vacío

Pitada de la grada

Un palo de Nico Williams se escuchó con dolor entre una afición temerosa, minutos después de que Matturro le sacara un balón bajo palos, pero un disparo cruzado de Robert Navarro, que se marchó fuera por pocos centímetros, agotó la paciencia de los presentes. Una sonora pitada inundó el césped sobre el que el Levante anduvo impreciso, como pocas veces se ha visto esta temporada. Superada la media hora, un disparo de Etta Eyong, repelido mediante una mano soberbia de Unai Simón, y un remate de Elgezabal tras un saque de esquina, ambas ocasiones procedentes de las botas de un Carlos Álvarez irreconocible, animaron tímidamente a un combinado granota que, lejos de sumar argumentos para el empate, sufrió el segundo gol del Athletic en un intento irrisorio de igualar la contienda. Nico Williams, finalizando un contragolpe con una ‘cucharita’, lapidó cualquier posibilidad de triunfo a pesar de que Calero se negó a tirar la toalla.

Llegado el descanso, sacó a Koyalipou, Arriaga y Elgezabal e introdujo sobre el campo a Jorge Cabello, Roger Brugué e Iván Romero. Y, de las botas del ‘9’ levantinista, existió una reacción heroica, esperanzadora para evitar la catástrofe, pero su gol en el 53’, recogiendo un rechace de Unai Simón después de negarle el tanto a Roger Brugué, no subió al marcador al estar situado en fuera de juego. Para más inri, un remate del manchego a bocajarro, con Orriols levantándose de su asiento dispuesto a festejar el primero, se marchó fuera para sorpresa y lamento de los presentes. Los intentos y acercamientos a la portería de Unai Simón aumentaron con el transcurso del tiempo, con el Ciutat enchufado y sin renunciar a los puntos, pero, más allá de que la reacción llegó tarde, todo le salió mal al Levante. Seguramente, en el peor día y, quizás, en el más señalado. Nada duele más en el fútbol que las derrotas, pero la del equipo de Calero ante el Athletic es de las que escuecen. De las que sientes que has tocado fondo.

La plantilla, con Calero

Iván Romero, uno de los pesos pesados del vestuario, no tiene dudas sobre la figura de su entrenador, Julián Calero, más cuestionado que nunca después de sufrir su sexto partido sin ganar.

«Es el mismo entrenador del año pasado, el que nos ha traído hasta aquí. Creo que la gente tiene que creer porque nosotros creemos en él. Estamos todos juntos. Hay que seguir con él a muerte», aseguró un Iván Romero que jugó con molestias tras llevar tocado toda la semana, pero que no tiene nada que le impida estar disponible en la próxima jornada contra Osasuna. «Llevaba arrastrando molestias esta semana, pero he completado toda la segunda parte. He estado tratándolo y ahora me siento bien. Seguro que puedo jugar el siguiente partido».

Otro de los protagonistas fue Alan Matturro. Desde el 29 de marzo, con el Genoa, que el uruguayo no iniciaba un juego. 245 días de altibajos —marcados por las lesiones—, de resiliencia y sacrificio que se vieron reocmpensados ocn la titularidad, aunque .no fue el mejor escenario. Sí logró evitar un gol de Nico Williams, pero cometió once pérdidasde balón.

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