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Amparo Orts y la década que cambió Moncada

La alcaldesa reivindica una recuperación económica, crecimiento industrial y mejora de los servicios públicos

Amparo Orts, alcaldesa de Moncada.

Amparo Orts, alcaldesa de Moncada. / A. M.

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Moncada

Cuando Amparo Orts llegó a la alcaldía de Moncada en 2015, el Ayuntamiento atravesaba una situación económica y administrativa profundamente deteriorada tras los últimos años de gobierno del Partido Popular. Aquel nuevo ejecutivo municipal asumió entonces el reto de recuperar la estabilidad económica, reorganizar la administración y devolver capacidad de inversión a una ciudad condicionada por años de tensión financiera y parálisis institucional.

En aquel contexto, Orts dejó ya entrever una forma muy concreta de entender la política municipal. «Hoy ha ganado Moncada, ha ganado la democracia, el progreso, pero sobre todo han ganado las personas», escribió tras su investidura en un mensaje publicado en redes sociales. Once años después, aquella idea de una política centrada en el diálogo y una gestión vinculada a la realidad cotidiana continúa definiendo buena parte de su manera de ejercer la alcaldía.

El escenario actual es muy distinto. Moncada cuenta hoy con el presupuesto más elevado de su historia sin haber incrementado la presión fiscal sobre la ciudadanía y se ha consolidado como uno de los municipios con mayor proyección industrial del área metropolitana de València. Buena parte de ese crecimiento se ha desarrollado alrededor del Polígono III, convertido en uno de los principales espacios empresariales de l’Horta Nord y escenario de inversiones como la implantación de la multinacional biomédica Edwards Lifesciences o el desarrollo del complejo Horizon Valencia Logistics Park, promovido por la firma internacional Barings. Dos proyectos que han situado a Moncada entre los municipios con mayor proyección económica e industrial de la Comunitat Valenciana.

Competir sin renunciar

«Moncada ha demostrado que puede competir por inversiones importantes sin renunciar a aquello que la hace diferente», explica Orts. «Hemos trabajado para generar oportunidades y atraer proyectos de futuro, pero sin renunciar a un modelo de ciudad pensado también para quienes viven aquí».

Junto a la transformación económica, el Ayuntamiento ha impulsado durante estos años distintas actuaciones orientadas a mejorar el funcionamiento cotidiano de la ciudad. La renovación del alumbrado público, las inversiones en limpieza viaria, la modernización de espacios urbanos o el refuerzo de la seguridad forman parte de una etapa marcada también por la mejora progresiva de los servicios públicos y la consolidación de una administración más estable y planificada.

«Gobernar un ayuntamiento implica tomar decisiones todos los días sobre cuestiones muy concretas que afectan directamente a la ciudadanía», sostiene la alcaldesa. «Durante estos años hemos trabajado para que Moncada funcione mejor, para reforzar servicios esenciales y para conseguir que la ciudad avanzara de una forma ordenada y sostenible».

Durante este tiempo, Moncada ha ganado población, actividad económica y capacidad de inversión sin experimentar una ruptura con el carácter tradicional de la ciudad. La identidad local, el tejido asociativo, el comercio tradicional o el fuerte sentimiento de comunidad continúan ocupando un lugar central en el modelo de ciudad que defiende Orts, especialmente en un municipio situado en pleno entorno metropolitano y sometido a una transformación constante.

«El reto no era solo crecer, sino hacerlo sin perder nuestra esencia», afirma. «Moncada sigue manteniendo una identidad muy vinculada a lo cercano, a la comunidad. Una forma de convivencia que todavía conserva escala humana. Creo que esa combinación entre crecimiento y proximidad es una de las claves de todo lo que hemos construido durante estos años».

Experiencia y constancia

La alcaldesa reivindica además el valor de la experiencia y la constancia en la gestión municipal en un momento marcado por la incertidumbre económica y social. «Los ayuntamientos son la administración más cercana y también la más exigente», señala. «Gobernar una ciudad exige responsabilidad, capacidad de gestión, capacidad de trabajo y entender muy bien cuáles son las necesidades reales de la ciudadanía. La política municipal no se construye desde los eslóganes o el ruido constante, sino desde el trabajo diario, la capacidad de escuchar y la voluntad de afrontar problemas complejos tomando decisiones muchas veces difíciles».

Once años después de aquella investidura de 2015, la alcaldesa que llegó al Ayuntamiento de Moncada reivindicando diálogo, cercanía y gestión continúa siendo reconocible. Más de una década después, sigue defendiendo un modelo basado en la estabilidad institucional, la planificación y una administración cercana, centrada en las personas y capaz de transformar una ciudad sin romper aquello que la hace reconocible. La misma forma de entender el gobierno de la ciudad, respaldada por la experiencia, la estabilidad y el conocimiento que solo otorgan los años al frente de una ciudad en plena transformación. La misma persona. Mejor alcaldesa.

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