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La burocracia bloquea el modelo "verde" pionero de Aras de los Olmos

El ayuntamiento lleva dos años con trámites administrativos para desconectarse de las fuentes de energía convencional. Este mes, la Generalitat debe dar el visto bueno sobre la planta solar de 5 ha

Aras de los Olmos, en La Serranía, con alrededor de 400 habitantes, será el primer pueblo en desconectarse de la energía convencional. | F.BUSTAMANTE

Son un caso singular, sin precedentes, y sobre ellos recae el peso de abrir el camino. Aras de los Olmos quiere desconectarse de la red eléctrica convencional y para su proyecto, la Administración no está preparada. Hace cinco años se pusieron manos a la obra con el estudio riguroso de cómo hacerlo, y hace dos comenzaron a formalizar y aterrizar las ideas. Desde entonces, muchos papeles y pocos avances, pero ahora «empezamos a ver la luz al final del túnel». Esta semana, la Generalitat debe darles el visto bueno a la planta fotovoltaica de cinco hectáreas que nutrirá de energía al municipio de 400 habitantes. Con el visto bueno de la Generalitat, el ayuntamiento sacará a licitación la planta y espera que haya empresas interesadas. No es un gran parque del que sacar rédito económico vendiendo la electricidad sobrante, si no que tendrá la extensión suficiente para abastecer al núcleo poblacional y los negocios locales.

Esa será la primera infraestructura que se hará realidad. Después vendrán los aerogeneradores, la instalación de microhidráulica sobre el río Arcos y la planta de biogás, donde se aprovecharán los purines y que ya ha echado a andar también. «Tenemos la financiación y los estudios, y sin embargo con los permisos no avanzamos», lamentó Rafael Giménez (PSPV), alcalde y principal impulsor del proyecto,

Esta semana tuvieron la última reunión con los responsables del Ministerio para la Transición Ecológica que dirige Teresa Ribera, de donde han obtenido una subvención de cuatro millones para llevar a cabo la desconexión. «Presentamos el proyecto y la figura jurídica que lo avala, a fin de que nos dijeran si era correcta o no. Quieren que colaboremos con ellos porque están aprendiendo como nosotros, no tienen antecedentes, ni siquiera los hay en la Unión Europea», asegura Giménez.

Precisamente de la UE obtendrán parte de la financiación a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia contra la covid-19. Pero también de la Generalitat, a través de las ayudas para la instalación de energías renovables y de los fondos contra la despoblación. De las arcas públicas municipales también habrá recursos destinados a esta desconexión eléctrica.

Giménez reconoce que todas las administraciones tienen voluntad de ayudar, pero como en el caso de la Generalitat, «no tienen recursos humanos suficientes para la cantidad de proyectos que hay, y se crea un cuello de botella donde nos quedamos todos a la cola», lamenta el alcalde de Aras. En estos momentos se cumplen dos años desde que comenzaron los trámites y se vive «con agobio y angustia».

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