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El turismo micológico, una nueva forma de dinamizar el interior

Cada año son más las personas que viajan por esta actividad y mueven la economía rural

Rincón de Ademuz Fernando Bustamante

En estos complicados momentos económicos, aún con una pandemia sobrevolando el sistema político y económico, las ganas por viajar se encuentran con la necesidad de estimular la economía. Si además se produce en un entorno rural, la necesidad es doble, pues no solo la pandemia ha ido en su contra. Por eso, con la tendencia de buscar rebollones de cada año, los pueblos del interior valenciano se frotan las manos con los curiosos y curiosas que saldrán cada fin de semana a sus montes. Los puntos fuertes de crecimiento de esta especie de seta están en La Vall d’Albaida y en el Rincón de Ademuz, esta última «una zona especial por la riqueza que tiene, una vegetación con clima mediterráneo, con áreas más frías y más cálidas, con diferentes tipos de suelo, calizo y ácido, con más variedad de setas que pueden salir», señala NachoTarazona, miembro del Comité Científico de Somival. 

De hecho, la alcaldesa de Vallanca, Ruth Sánchez, confirmó a este diario que a lo largo del puente festivo de la semana pasada, «hubo mucho ir y venir de gente». En este sentido, esas personas que pasan la mañana o la tarde en el monte, en uno u otro momento pasan por el municipio donde compran o consumen productos locales, con el impacto económico que supone para un municipio con un centenar de habitantes. «El Rincón de Ademuz es una zona privilegiada en la Comunitat Valenciana, como el Parque Natural del Penyagolosa o la Serra de Mariola y la Font Roja», dice el miembro de Somival.

Tarazona reconoce que el turismo micológico es una realidad, y está institucionalizado en provincias comoSoria, donde han visto y monetizado«que a las personas nos gusta ir a coger setas; es una actividad al aire libre, en el monte, sin ningún riesgo y que puedes hacer en familia», explica. 

Un plan redondo para viajar, más todavía en esta época otoñal donde encontrar rebollones es fácil y sencillo en según qué zonas. Además, ya existen excursiones donde se contrata a un guía especializado para conocer los ejemplares que se van encontrando en el camino recorrido. 

Posible segunda temporada

El especialista micológico también señala que la temporada, por las condiciones meteorológicas de estos momentos, ha terminado.Comenzó pronto, en septiembre, y ha terminado «al haber subido las temperaturas y haberse secado el suelo». 

Sin embargo, en Somival esperan «que caigan nuevas lluvias» y pueda reactivarse el crecimiento del rebollón, por lo que no se descarta que pudiera haber una segunda temporada este otoño.«Sucederá siempre y cuando las temperaturas acompañen y bajen un poco y se mantenga la humedad del suelo», apunta Tarazona.

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