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Las joyas naturales del interior están intransitables mientras caen las reservas turísticas

La ruta del agua de Chelva, la playa fluvial de Pedralba o la ruta de los pantaneros de Chulilla siguen cerradas con destrozos parciales que afectan no solo a la movilidad, sino también al turismo de interior en estas fechas

Pista forestal de las Olmedillas en Tuéjar.

Pista forestal de las Olmedillas en Tuéjar. / L-EMV

Amparo Soria

Amparo Soria

Valencia

La única buena noticia que los municipios de la Serranía han recibido en las últimas semanas es que por fin han sido incluidos en el decreto de la Generalitat para los municipios afectados por la dana. Alcaldes y alcaldesas serranas celebran la noticia porque, aunque con menos afección que en l'Horta, la Hoya de Buñol y la Ribera, la dana ha afectado esta comarca no tanto con daños personales sino materiales: llegar a las joyas de la naturaleza valenciana sigue siendo más que complicado cincuenta días después de la catástrofe.

Esa inclusión en la lista del Consell permitirá desviar fondos a estos municipios y que puedan reparar caminos, vías y enclaves fundamentales de la comarca. En una radiografía rápida, la ruta del agua de Chelva -referente en el turismo de la zona- está cortada y lo estará en los próximos meses a tenor de los graves desperdectos que causó el río Tuéjar -afluente del Túria- a su paso por este recorrido. La playeta de Pedralba ha desaparecido, así como el Charco Negro de Benagéber, una piscina natural que se desconoce si el próximo verano estará disponible.

El presidente de la Mancomunidad del Alto Túria, Rafa Darijo, hace un repaso rápido y concluye que todos los municipios de la comarca, con mayor o menor intensidad, se han visto afectados por la crecida de los cauces del río Tuéjar: desde Aras de los Olmos a Pedralba, municipio donde fallecieron cinco personas.

Precisamente en ese municipio la recuperación pasa, primero, por pasar el duelo de la pérdida de sus vecinos y vecinas. Después vendrá el momento de evaluar las consecuencias económicas y de reconstrucción. Por ahora, la playeta de Gestalgar sigue cerrada e instransitable por los arrastres de la corriente, como también ha sucedido en Bugarra y Gestalgar, donde la histórica piscina fluvial del Túria está desmantelada.

Mientras, aguas arriba, en Chulilla, la ruta de los Pantaneros que atraviesa el cañón del Túria a través de puentes colgantes y pozas como el Charco Azul, permanece cerrada hasta nuevo aviso por el peligro que supone abrir a la ciudadanía debido al estado de los senderos.

El embalse del Benagéber, lleno de lodo y arrastres más de un mes después.

El embalse del Benagéber, lleno de lodo y arrastres más de un mes después. / L-EMV

En Calles, la ruta del acueducto de Peña Cortada, famoso por la excavación de túneles que los romanos hicieron sobre la roca, ha podido reabrir después de varias semanas cerrado. Sin embargo, solo se puede llegar desde Calles y no es posible realizar uno de los recorridos tradicionales, el que enlaza el acueducto de Peña Cortada con la ruta del Agua de Chelva, que está cerrada y lo estará hasta que se puedan acometer las obras de reparación de los caminos, una tarea compleja que todavía tiene que asignarse el Consell, la diputación o, como última alternativa, el ayuntamiento con fondos propios.

De hecho, el alcalde de Tuéjar, Carlos Tarazón, asegura haber podido respirar algo más tranquilo ahora que se les ha incluido en el decreto autonómico de ayudas. Reconoce que ha sido un "impulso" a la desmotivación generalizada que ha recorrido la comarca por el estado de las infraestructuras y las consecuencias para sus ciudadanos locales, pero también para los visitantes. Con su inclusión en el decreo, "vamos a poder pedir ayudas para la reparación, porque empezábamos a asumir que todo el dinero que consiguiéramos [de otras subvenciones] iría destinado a reparar áreas". Estas ayudas concretas para la reconstrucción permitirán sacar adelante otros proyectos ya previstos antes de la tragedia.

De hecho, en Tuéjar, la reparación se ha tasado en unos dos millones de euros. Hasta la semana pasada, el 90 % de la población no podía acceder a sus terrenos agrícolas. Lo mismo que en Benagéber, donde la reparación de daños podría ascender hasta el 1,5 millones de euros. De hecho, Darijo explica que no se puede acceder al pantano ni a Fuente Muñoz porque la carretera, directamente, "ha desaparecido". El presidente de la Mancomunidad del Alto Turia explica también que en Aras de los Olmos y Titaguas todo el cauce del río está destrozado, llevándose por delante lo que había, excepto las vías ferratas de Titaguas que sí que siguen abiertas.

Darijo lamenta que a la comarca no ha ido ningún responsable del Consell. Ni el presidente, Carlos Mazón, ni ningún otro conseller. Únicamente se ha desplazado el responsable de Turismo en la Diputación de València, Pedro Antonio Cuestas, y la Delegación de Gobierno, que ha mantenido contacto con Darijo desde octubre.

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