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Miriam Mayordomo: "Sin conectividad, no hay continuidad empresarial"

La representante de la CEV en el foro asegura que cada territorio debe tributar de una manera diferente

Miriam Mayordomo.

Miriam Mayordomo. / Fernando Bustamante

Tuéjar
Foro MQE La Serranía.

Foro MQE La Serranía. / ED

En su intervención en la segunda mesa del encuentro comarcal, Miriam Mayordomo, representante de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), situó el debate sobre la revitalización del interior en una dimensión más amplia: la de la competitividad, la innovación y la necesidad de crear entornos que permitan a las empresas vivir, crecer y consolidarse en territorios como la Serranía. Su planteamiento fue nítido desde el primer minuto: «Sin infraestructuras, sin logística y sin redes digitales fiables, el potencial del territorio no se puede desplegar».

Mayordomo recordó que la CEV conoce «muy bien» la realidad de las zonas rurales gracias a su participación en procesos de colaboración territorial como el Pacto de Ademuz, una experiencia que ha demostrado que los modelos de desarrollo no son exportables sin un análisis profundo del contexto. «No puedes presentar algo como se hace en Gandía. No tiene nada que ver», insistió. Para ella, uno de los errores recurrentes es tratar de aplicar recetas urbanas o costeras en territorios que funcionan con otra escala, otros ritmos y otro tipo de tejido económico.

A partir de esa constatación, defendió que cualquier estrategia para comarcas como la Serranía debe adaptarse a su realidad. Y esa realidad, dijo, pasa por abrir la puerta a la innovación. Para Mayordomo, el aislamiento —logístico, digital y empresarial— limita tanto los costes como las posibilidades de crecimiento: «Tributas igual tengas una plantilla de tres o de cien». La frase subrayó una idea de fondo: en el interior, el coste fiscal y operativo es el mismo, pero los recursos, los canales de distribución y las oportunidades de formación no lo son. Por eso reclamó medidas que permitan a las pequeñas empresas acceder a redes que hoy quedan fuera de su alcance.

En ese sentido, defendió la importancia de romper el discurso de la carencia, que durante años ha marcado la narrativa sobre el interior. «No vender los territorios desde lo que falta, sino desde nuestras posibilidades», pidió. Para ella, el empresario que elige mantenerse en un municipio pequeño debería ser reconocido como un agente estratégico: alguien que sostiene empleo, fija población y mantiene servicios que solo son viables cuando hay actividad entre semana. Esa aportación —recordó— suele pasar desapercibida en debates centrados únicamente en la despoblación o en las dificultades.

La calidad de vida fue otro de los conceptos que quiso reivindicar. Mayordomo explicó que la productividad no depende solo de los recursos económicos, sino también del bienestar. «Un trabajador que vive bien tiene mejor cuenta de resultados», subrayó, defendiendo que el entorno, el equilibrio vital y la tranquilidad son factores que deberían incorporarse como argumentos de competitividad, no como elementos secundarios.

Sin embargo, ese potencial tropieza con barreras estructurales. Mayordomo relató que, al llegar a la zona del encuentro, estuvo 15 minutos sin cobertura, un hecho que consideró «inconcebible» para cualquier empresa que necesite operar con normalidad. La falta de señal, la ausencia de 5G, las carreteras deficitarias y la escasez de logística son, a su juicio, frenos directos para atraer talento, digitalizar negocios o simplemente trabajar con fluidez. «Sin conectividad, no hay continuidad empresarial posible», remarcó.

Asimismo, destacó que la formación debe ser específica para el territorio. No valen cursos genéricos ni programas estándar: es imprescindible analizar las necesidades productivas reales de la comarca y preparar perfiles profesionales ajustados a ellas. Solo así, explicó, se puede garantizar una empleabilidad sólida y sostenible.

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