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Así es vivir en La Yesa: el pueblo de 100 habitantes que ha tenido tres alcaldes en dos meses

El municipio de la Serranía afronta el desafío del envejecimiento y el frío, factores que impulsan a muchos vecinos a buscar refugio en otras localidades durante el invierno

Sara García

Sara García

La Yesa

Moción de censura, destituciones, dimisiones y tres alcaldes en dos meses, así hemos conocido a La Yesa, un pequeño municipio de menos de 250 habitantes que ha sido noticia durante las últimas semanas por su agitada actividad política. Ahora, con una nueva alcaldesa al frente del gobierno, María Cruz Almela (PP), que quiere "recuperar la tranquilidad" y "rebajar la crispación", nos preguntamos cómo es vivir en esta localidad de la comarca de Los Serranos.

"En el padrón municipal hay 240 personas censadas, de las que habitualmente residen entre 90 y 100 personas", expresa Francesc Peñalver, concejal del PSPV y yesano, quien vive en València, pero conserva su casa en La Yesa, en la que tiene un huerto y va los fines de semana y entre semana cuando puede y cuando su tarea como cargo público lo requiere. "Esta es la situación de más del 50 % de la población, incluso del 70 %, que vive en la capital valenciana y en los alrededores y sube los fines de semana o en vacaciones", explica.

En los meses de otoño e invierno, entre noviembre y abril, este pueblo envejecido se va quedando más vacío, ya que las bajas temperaturas provocan la huida de muchos de sus habitantes hacia lugares más cálidos. "Una de nuestras problemáticas es el frío, mucha gente se va por las condiciones de las casas, sobre todo la gente mayor que no se puede quedar sola y se van a las casas de sus hijos", declara Peñalver.

La Yesa tiene una población envejecida y habitualmente residen menos de 100 personas.

La Yesa tiene una población envejecida y habitualmente residen menos de 100 personas. / Fernando Bustamante

Una de las actividades económicas principales en La Yesa es el funcionariado y las brigadas que subvenciona la administración pública, como la brigada Emerge para emergencias en el ámbito forestal. La duración temporal de estos empleos es uno de los hándicaps para encontrar a personas que quieran vivir permanentemente en el municipio. Además, la actividad industrial de La Yesa queda reducida a la minería, al igual que Alpuente, Higueruelas y Villar del Arzobispo, es un centro exportador de áridos para las industrias de la construcción.

Los servicios que ofrece La Yesa

Otros trabajos son los que proporcionan los propios servicios de la localidad. La Yesa tiene un horno municipal, que se licita y actualmente regenta una familia que ha venido desde Benaguasil, en la comarca del Camp de Túria. Además, también hay una carnicería. En estas dos tiendas tienen, más allá de pan o carne, otros alimentos y productos básicos, pero para hacer la compra completa hay que ir a Alpuente, donde hay un pequeño supermercado, o a Villar del Arzobispo, donde se encuentra el Consum más cercano.

En el municipio hay un centro de salud, con médico y enfermería, pero para ir a urgencias hay que desplazarse hasta Titaguas, a unos 15 kilómetros, al igual que si sucede alguna emergencia, vienen desde este pueblo vecino. "El servicio de urgencias funciona muy rápido, cuando ha pasado alguna cosa, han estado aquí a tiempo", señala Peñalver.

Lo que no tienen en la localidad es un centro escolar. Aunque residen pocos niños y niñas, aproximadamente cinco, los que hay van al colegio de Alpuente en los primeros ciclos, primaria y secundaria, con un autobús municipal. Más mayores, viven unos 8 jóvenes, que para estudiar tienen que ir a municipios como Chelva o Villar del Arzobispo. Actualmente, hay un joven que va y viene todos los días a Villar con un taxi subvencionado por el consistorio.

El frío y la falta de oportunidades laborales provocan la despoblación.

El frío y la falta de oportunidades laborales provocan la despoblación. / Fernando Bustamante

En cuento a bares, La Yesa está servida. Tiene un restaurante italiano, El Bosque Encantado, y otros dos bares de titularidad municipal que también son una fuente de empleo, el bar La Yesa y el bar La Piscina. Además, tienen un albergue municipal que tiene un bar-comedor y que dispone de 32 plazas de literas. También hay varias casas rurales, que fomentan el turismo en este pueblo del interior. Aunque las visitas a La Yesa son, sobre todo, de peñas ciclistas o motoristas, que almuerzan en la localidad.

Francesc Peñalver comenta que una familia del municipio se dedica a fabricar una cerveza artesanal y que hay un nuevo negocio incipiente: el cultivo de trufa, aunque el cultivo principal es el del almendro. Muchas de las personas que tienen vivienda en La Yesa tienen la agricultura como segunda actividad y tienen huertos para el autoconsumo o para vender a pequeña escala, aunque hay personas que si que la ejercen como primera actividad. Por último, también hay jóvenes que se dedican a la obra y a restaurar viviendas.

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