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Tradición

La Unión Musical Alcublana supera por primera vez el medio centenar de músicos en plantilla

Fervor, tradición y música se unen un año más en la Romería de Alcublas a la Cueva Santa

La UMA con los 7 nuevos componentes en la Cueva Santa.

La UMA con los 7 nuevos componentes en la Cueva Santa. / Levante-EMV

M. Civera Jorge

Alcublas

Las entidades musicales son el motor de la actividad cultural de muchos municipios de la Comunitat Valenciana.  Las 550 sociedades con sus 1.100 bandas, 47.000 músicos federados y 60.000 alumnos representan más del 50 % de la totalidad de bandas de música de España. Lo que da cuenta del fenómeno bandístico en tierras valencianas.

La Unión Musical Alcublana, con sus 143 años de historia, ha sumado 7 nuevos componentes este pasado fin de semana, coincidiendo con el Concierto en honor a la Virgen de la Cueva Santa. Montse, Daniela, Paula, Berta, Manel, Migue y Mateo son ya integrantes de esta agrupación fundada el 3 de febrero de 1883, siendo una de las más longevas de la provincia.

Una banda con una fuerte tradición familiar, como demuestra el hecho que algunos de estos nuevos músicos pertenezcan a sagas musicales de cuatro y cinco generaciones, superando por primera vez el medio centenar de plazas. Una labor respaldada por sus casi 300 socios y socias.

Romería anual a la Cueva Santa

El concierto, dirigido por Jesús Jareño González, fue la víspera de la romería anual a la Cueva Santa. Fecha en la que tradicionalmente, desde hace décadas, se incorporan los nuevos músicos.

Peregrinación de 24 kilómetros

La peregrinación hasta el santuario alturano es un trayecto de 24 kilómetros, 12 de ida y 12 de vuelta, que recorren miles de alcublanos cada primer sábado de mayo, junto a vecinos de otros municipios cercanos como Villar, Andilla, Casinos o Llíria, acompañando a la imagen de la Virgen de la Cueva, que es porteada por los festeros de ese año –la comisión de “La Pedregà”-. Ataviados ellos con uniformes militares, una reminiscencia de cuando la plegaria se hacía a la vuelta del servicio militar en agradecimiento a la Virgen por la protección prestada y ellas, con un papel más activo en las últimas tres décadas, con sudaderas del mismo color.

Los jóvenes de la Comisión de La Pedregà portean la imagen hasta el santuario.

Los jóvenes de la Comisión de La Pedregà portean la imagen hasta el santuario. / Levante-EMV

Entrega de la vara de alcaldía alturana

Antes de llegar al santuario se hace una parada para almorzar en “el descansador”, una zona de pinos y encinas en el Montmayor. Allí se recuperan fuerzas y nunca faltan las empanadillas de pisto, bocadillos, tortillas, fruta y coca de llanda. O los huevos cocidos, con los que desde el siglo pasado se obsequia a los romeros. Tras esa breve parada, se reanuda el camino hasta llegar a la Cueva Santa. Unos metros antes, la alcaldesa de Altura –Rocío Ibáñez Candelera- entrega la vara de alcaldía alturana al alcalde de Alcublas –José Luis Arce- en un intercambio simbólico que escenifica que ese día la autoridad en el santuario la ostentan los alcublanos.

La Virgen, al compás de los acordes de la Unión Musical Alcublana, entró a la Cueva porteada por los integrantes de “La Pedregà”, donde se celebra una solemne misa. Al acabar la eucaristía, son de nuevo los pasodobles de la banda los que ponen la nota musical a la jornada. Y tras la comida campestre, en familia o con amigos, los romeros vuelven a acompañar la imagen de la Virgen de la Cueva hasta la parroquia de Alcublas. Donde los vecinos la esperan con volteo de campanas y las notas de la UMA.

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