Inversiones
Cómo invertir el Gordo de la Lotería de Navidad: la vivienda es ya la opción preferida por los españoles, por delante de depósitos y cuentas remuneradas
• La inversión en ladrillo se dispara como opción favorita para el 49% de los ciudadanos a la hora de gestionar un premio; mientras depósitos y cuentas caen en picado hasta el 30,6%, según una encuesta de iAhorro

Premiados y vecinos celebran el segundo premio del sorteo extraordinario de la lotería de Navidad. / Roman Rios / EFE
Noelia Pérez (Banqmi)
En un momento en el que la planificación financiera gana terreno entre los hogares españoles, la pregunta sobre cómo invertir un ingreso extraordinario como el que puede aportar un premio de la Lotería de Navidad se ha convertido en un ejercicio cada vez más estratégico. La pérdida de poder adquisitivo (la inflación se ha incrementado más del 30% desde 2011) y la tensión en el mercado inmobiliario están condicionando las decisiones de quienes analizan cómo sacar el máximo rendimiento a un premio o a cualquier incremento inesperado de capital. En este escenario, los españoles se decantan por opciones que combinan seguridad, refugio ante la inflación y posibilidad de revalorización.
Los datos más recientes revelan un giro contundente. Según una encuesta realizada por el comparador y asesor hipotecario iAhorro, la vivienda como inversión alcanza este año un 49% de las preferencias de los ciudadanos en caso de que les toque un pellizco en la Lotería de Navidad, un salto histórico respecto al 19,8% de 2023 y muy por encima del 11,9% registrado en 2017.
“La incertidumbre lleva a muchos ciudadanos a priorizar lo tangible por encima de otros productos financieros”, explica Antonio Gallardo, experto del comparador financiero Banqmi, que atribuye esta tendencia al alza de la inversión en vivienda en deseo de proteger los ahorros ante el encarecimiento de la vida.
Depósitos y fondos pierden atractivo frente al auge del ladrillo
No obstante, el avance de la inversión inmobiliaria contrasta con la caída de productos tradicionalmente seguros. Los depósitos y cuentas remuneradas, que habían sido la opción predominante durante años, retroceden más de diecisiete puntos porcentuales en apenas dos años, del 47,7% que registraban en 2023 al 30,6% actual. Y en el último año la caída es de 10,6 puntos (los elegían un 41,2% de los encuestados en 2024). A pesar de su sencillez y bajo riesgo, muchos ahorradores perciben que su rentabilidad no compensa la inflación actual.
Por su parte, también caen los fondos de inversión y las acciones, que descienden del 20,5% del año pasado al 15,5% actual, reflejando una menor predisposición a asumir volatilidad en un entorno económico incierto. Otro retroceso también llamativo es el de los planes de pensiones que caen al 1,8%, su mínimo histórico, lastrados por los cambios fiscales y la escasa confianza en su rentabilidad futura.
“Los datos muestran que el inversor español es hoy más prudente, pero también más consciente de la importancia de elegir bien”, apunta Gallardo, que añade: “Quiere seguridad, pero también rentabilidad real, y por eso la vivienda se consolida como la opción preferida tanto para vivir como para invertir”.

Varias personas pasean frente a una administración de lotería. / Manuel Bruque / EFE
La cara B de invertir en vivienda: liquidez, costes y riesgos
Aunque el ladrillo vive un momento de auge, los expertos recuerdan que no está exento de desventajas. Pablo Lora, responsable de Banco Mediolanum en la zona Este e Islas, matiza que “la vivienda implica costes de mantenimiento que pueden reducir la rentabilidad esperada. Además, es un activo ilíquido, que tarda tiempo en venderse y cuyo valor futuro no siempre es fácil de estimar”.
Por ello, advierte de que, antes de destinar un premio de la Lotería a comprar un inmueble, es imprescindible “hacer una valoración completa de la situación financiera y de los objetivos de cada persona”. El responsable de Banco Mediolanum en la Zona Este e Islas insiste en la importancia de diversificar: “Ninguna inversión, por rentable que parezca, debería absorber la totalidad del capital disponible”. A la hora de decidir qué hacer con un premio (ya sea el Gordo, un quinto o cualquier importe significativo), los expertos coinciden en que la clave no es la cifra, sino el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo.
Aun así, Pablo Lora ofrece algunas orientaciones: “La inversión de cantidades más pequeñas pueden ayudarnos en la creación o consolidación de un fondo de emergencia o se pueden destinar a planes de ahorro sistemático, siempre según las circunstancias y objetivos de cada persona”, señala. En el caso de premio medios, el responsable de Banco Mediolanum en la Zona Este e Islas aconseja “la inversión diversificada y la combinación de distintos fondos puede ayudarnos en la planificación de objetivos como los estudios de los hijos, la compra de una residencia, etc.”. Finalmente, los premios altos también se pueden destinar “a la inversión en renta variable para lograr objetivos de largo plazo como la jubilación o la optimización fiscal y sucesoria”, finaliza el experto.
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