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Cáritas ya atiende en Dénia a 385 menores que viven en la pobreza

La ONG advierte de que el número de familias en situación de exclusión social ha aumentado pese a que la ciudad ha perdido 5.000 habitantes por la crisis

La crisis no ha quedado atrás. Las familias que con más dureza la han sufrido siguen sin levantar cabeza. Además, las estadísticas son tozudas. Cáritas Interparroquial de Dénia confirmó ayer que cada vez más familias se enfrentan cara a cara a la pobreza. Esta ONG, de hecho, atendió el pasado año en Dénia a 1.056 personas, mientras que en 2012 ayudó a 1.010 vecinos.

Ese aumento se produce cuando la ciudad ha perdido nada menos que 5.000 habitantes. Muchos inmigrantes, sobre todo latinoamericanos, han regresado a sus países porque aquí ya no veían futuro. Pese a ello, más familias necesitan recurrir a Cáritas para poder comer.

La directora del Centro Parroquial de la Asunción, Inma Vengut, subrayó, además, que, de esos 1.056 usuarios, 385 son menores. Apuntó que algunos de estos niños están ya en situación de «pobreza extrema». Los menores representan, por tanto, el 36 % de las personas atendidas.

Vengut incidió en que se ha igualado el porcentaje de españoles e inmigrantes que necesitan alimentos.

«Cuando un miembro de la familia se queda sin trabajo, la estructura económica doméstica se desmorona», explicó. De ahí que en 2013 el 44 % de los usuarios de Cáritas de Dénia fueran nuevos. Tras muchos años de crisis, hay familias que ya no aguantaban más. Pero igualmente preocupante es la situación del otro 56 %. Son «familias con alto grado de precariedad» y para ellas la pobreza es un pozo del que no logran salir. «Nosotros deseamos que la ayuda sea puntual y que estas situaciones no se cronifiquen», señaló Vengut.

El perfil de las personas que sufren exclusión social se ha ampliado. La representante de Cáritas explicó que son parejas jóvenes con hijos, madres que viven solas con sus hijos y personas mayores que han acogido en sus casas a su familia. En este último caso, nietos, hijos y abuelos sobreviven con la menguada pensión de estos últimos y con la ayuda social.

El párroco Francisco Revert apeló ayer a que los vecinos hagan «gestos sencillos» para ayudar a quien lo está pasando mal. Contó la «anécdota» de que el pasado Jueves Santo los voluntarios de Cáritas recogieron 2.710 euros para comprar un audífono a un niño cuya familia no podía sufragarlo. «Este es un ejemplo claro en el que podemos palpar la esperanza».

Cáritas también está ayudando a las familias más necesitadas a pagar recibos de luz, agua y gas. Y también ha incrementado el gasto en comprar medicamentos.

La crisis, además, ha agrandado las desigualdades sociales.

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