03 de diciembre de 2016
03.12.2016

Las gemelas «milagro» de Xàbia cumplen un mes y ya pesan 1.100 y 920 gramos

Las bebés, que nacieron tras sólo 26 semanas de gestación, evolucionan bien y se alimentan de leche materna

03.12.2016 | 04:15
Las gemelas «milagro» de Xàbia cumplen un mes y ya pesan 1.100 y 920 gramos

Valentina e Isabella, las gemelas milagro de Xàbia, ganan peso poco a poco. Nacieron el pasado 1 de noviembre tan de improviso que la ambulancia que llevaba a la madre no tuvo tiempo de llegar al hospital. Arlene, la mamá, dio a luz en el centro de salud de Xàbia asistida por una comadrona y dos pediatras. Las pequeñas tenían prisa por llegar al mundo. Solo permanecieron en la barriga de su madre 26 semanas (seis meses) cuando la gestación normal es entre 37 y 40 semanas. De ahí que las niñas apenas pesaran 700 gramos.

Ahora, tras cumplir un mes, su padre, Craig Drysdale, ha facilitado a este diario nuevas fotografías de las pequeñas. Han superado algunas infecciones propias de los bebés que nacen prematuros. «Los doctores están muy contentos de cómo evolucionan. Solo necesitan tiempo para ir cogiendo peso», indicó el padre. Las pequeñas se alimentan de leche materna. Y ya pesan 1.100 y 920 gramos. Siguen ingresadas en la unidad de neonatos del Hospital General de Alicante. Los padres, para evitar viajar todos los días de Xàbia a Alicante, se alquilaron un apartamento cerca del hospital. Esperan que pronto trasladen a las niñas al centro sanitario de Dénia.

Arlene y Craig son escoceses y llevan viviendo en Xàbia cuatro años. Les ha cambiado la vida. «Este mes lo hemos vivido en una montaña rusa», dijo el padre, que añadió que ayer mismo registro los nacimientos. «¡Nuestras hijas ya son oficialmente xabieras!», exclamó.
El parto fue de riesgo por prematuro y gemelar. En circunstancias normales, los médicos lo hubieran asistido en un quirófano. Valentina e Isabella nacieron, sin embargo, en una consulta del centro de salud de Xàbia.

Los padres las tienen sobre su pecho dos horas al día. Es importante que sientan su piel y los latidos del corazón. Son todavía muy pequeñitas, pero tienen toda la fuerza de los milagros.

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