14 de junio de 2018
14.06.2018

Desbrozan el gran bosque privado del Portitxol de Xàbia

Los propietarios, la familia Lambert, cumplen el requerimiento del consistorio y limpian una extensa pinada que, de tan espesa, generaba peligro de incendio

14.06.2018 | 04:15
Desbrozan el gran bosque privado del Portitxol de Xàbia

En el frondoso bosque del Portitxol de Xàbia, ya entra la luz. Hasta hace unas semanas, la gran pinada privada que linda con la urbanización Toscamar y la carretera que sube al Cap de la Nau era impenetrable. Los espesos pinos no dejaban entrar ni un rayo de sol. Y los arbustos lo invadían todo.

Los propietarios de este bosque, la familia Lambert, lo han desbrozado ahora y han cumplido así el requerimiento del ayuntamiento, que había detectado que el abandono de estos terrenos generaba riesgo de incendio en el corazón de uno de los parajes, el del Portitxol, de más valor natural y paisajístico del litoral valenciano. El consistorio aplicó su ordenanza de convivencia ciudadana. Uno de los artículos fija sanciones de hasta 750 euros a los dueños de terrenos que incumplan la orden municipal de mantenerlos limpios. El ayuntamiento puede, además, desbrozarlos y luego pasarle la factura, además de la multa, al propietario.

Pero no ha hecho falta llegar a tanto. Le costó localizar a la familia Lambert. Pero al final la policía local le pudo hacer llegar el requerimiento. La limpieza era urgente. El pasado mes de agosto ya hubo un conato de incendio en la cuneta de la carretera (y junto a la pinada). Protección Civil y los bomberos voluntarios de Balcón al Mar lo sofocaron a toda prisa. Los vecinos del Portitxol, que ya habían exigido antes que se clareara este bosque, se echaron las manos a la cabeza.

Los propietarios han aseado a fondo la pinada, que es umbría y húmeda. Ahora la están vallando. La finca de los Lambert tiene unos 70.000 metros cuadrados. La familia los ha conservado vírgenes. Que el Portitxol haya esquivado las barbaridades urbanísticas que se han perpetrado en otros puntos del litoral es gracias a la sensibilidad ecológica de los Lambert y de Guillermo Pons.

La limpieza de este suelo privado (ahora los dueños lo están vallando) evita sustos a un pueblo, Xàbia, que en los últimos años, con los incendios del Montgó y el cabo de Sant Antoni y de la Granadella, ha perdido gran parte de su patrimonio natural.

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