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Las excavaciones en Mariola confirman que el poblado íbero fue atacado por los romanos

La quinta campaña en el yacimiento del Cabeçó resulta «muy fructífera» por la cantidad de enseres hallados que permiten conocer la forma de vida de sus habitantes

La quinta campaña de excavaciones en el yacimiento del Cabeçó de Mariola, ubicado entre los términos municipales de Alfafara y Bocairent, ha permitido confirmar que el poblado ibero fue atacado por los romanos. La gran cantidad de enseres hallados ha dado a conocer más detalles de la forma de vida de sus habitantes, así como evidenciar que ya existían diferencias sociales, dada la procedencia italiana de algunos de los objetos. El director de los trabajo y profesor de la Universidad de Alicante (UA), Ignasi Grau, ha asegurado que esta campaña ha resultado «muy fructífera».

Un año más, con la llegada del verano el equipo de arqueólogos y estudiantes ha vuelto al Cabeçó de Mariola para seguir con las excavaciones del poblado. Bajo la dirección de Grau y del director del Museo Arqueológico Municipal Camil Visedo Moltó, José María Segura, esta campaña se han centrado los trabajos en una de las viviendas, la cual «contaba con todos los enseres en su interior, estaban hasta las llaves», lo que les hace confirmar que «a esa familia le pasó algo y no pudo llevárselos».

Estos hallazgos afianzan la hipótesis de que en el poblado ibero de Mariola hubo un conflicto bélico. Entre los hallazgos, además, hay cerámica de color negra procedente de Italia y «estos platos tienen una cronología muy concreta, son de principios del siglo I antes de Cristo, y no encontrar de mediados de ese mismo siglo nos indica cuándo se detuvo la vida en el poblado, en la década de los 70 antes de Cristo», ha explicado el profesor de la UA.

«Estamos incorporando una guerra que no sabíamos, un suceso que tuvo lugar en todo el mediterráneo», ha insistido.

En cuanto a la forma de vida, que «se destruya todo para la gente fue una desgracia, pero para nosotros es una bendición», porque «nos permite hacer una radiografía exacta de cómo eran las casas, cómo vivían, qué comían y cómo se organizaban».

En esta campaña, los investigadores han encontrado una gran cantidad de enseres y objetos, entre los que destacan restos de carbón, agujas de hueso para peinarse, restos de fauna que «nos indica que su alimentación era ovicaprina» y copas y platos importados que «nos dicen que había familias con mayor poder adquisitivo».

Este verano los trabajos se han centrado en una de las viviendas, la cual, por los hallazgos, pertenecía a una buena familia. «Sabemos que su riqueza procedía de controlar los medios de producción porque se han encontrado utensilios de arados».

Hasta el momento han excavado siete casas completas y todas ellas «están adosadas unas a otras, lo que nos habla de que era una comunidad muy cohesionada». Los restos hallados también han permitido conocer que «había al menos dos familias poderosas, una que controlaba la ramadería y la otra la agricultura».

Con todo, Ignasi Grau ha insistido en que la investigación tiene como objetivos reconstruir la historia de un periodo de tiempo que no conocían, recuperar ese patrimonio y difundirlo.

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