28 de marzo de 2019
28.03.2019

Los alumnos con diversidad funcional se forman para trabajar en la Ciudad de la Gastronomía de la Unesco

Los estudiantes del colegio de educación especial de Dénia ya hacen prácticas con los del ciclo de cocina del Maria Ibars

27.03.2019 | 23:54
Los alumnos con diversidad funcional se forman para trabajar en la Ciudad de la Gastronomía de la Unesco

El reto es romper las barreras en el acceso al trabajo. El colegio de educación especial Raquel Payà de Dénia (también el Gargasindi de Calp) están en ello. El centro dianense lleva a cabo una formación profesional adaptada de cocina que prepara a los alumnos con diversidad funcional para trabajar en un sector, el de la hostelería, reforzado tras la declaración de Dénia en diciembre de 2015 como Ciudad Creativa de la Gastronomía de la Unesco. Además, los estudiantes del Raquel Payà ya desde las prácticas trabajan codo con codo con otros jóvenes que se están formando en restauración y servicios de hostelería, los del instituto Maria Ibars.

El Raquel Payà ha organizado para el próximo 3 de abril una jornada que lleva por título «Inclou-me». Servirá para concienciar a las empresas. La presentaron ayer el director de este colegio de educación especial, Miquel Ivars; el director del Maria Ibars, Josep Antoni Server; el profesor del FP adaptado de cocina, Juan Cervera; la presidenta del Cercle Empresarial de la Marina Alta, Sonja Dietz, y la gerente de la Asociación comarcal de Hostelería y Turismo, Reme Cerdá. El empresariado empieza a abrir los ojos.

El Raquel Payà ha recibido 93.929 euros de proyectos europeos Erasmus. Ahora cinco de sus alumnos viajarán a Finlandia a realizar prácticas.

Miquel Ivars explicó ayer que vieron una oportunidad en la declaración de Dénia como Ciudad de la Gastronomía y decidieron que querían estar en ese proyecto, promover el empleo inclusivo y convertirse en «herramienta de cambio social».

Mientras, Cervera destacó la conexión que ha surgido entre los alumnos del Raquel Payà y los del IES Maria Ibars. La experiencia de realizar las prácticas conjuntas les ha persuadido de que pueden incorporarse al mercado de trabajo ordinario. «Ahora queremos que las empresas también se crean que estos jóvenes tienen grandes potencialidades», avanzó este profesor.

«Podemos hablar durante horas de la justicia, la equidad y la inclusión. Pero, al final, lo importante es tener un medio de vida y eso lo da el trabajo», dijo Server, que subrayó que el mercado demanda trabajadores formados. «La diversidad funcional no debe ser un problema».

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