24 de agosto de 2019
24.08.2019

El temporal escupe otra vez cientos de toallitas de váter en la Marina Alta

Los residuos contaminantes que se arrojan a los retretes aparecen en tramos del Muntanyar de Xàbia o de les Deveses de Dénia

24.08.2019 | 10:31
El temporal escupe otra vez cientos de toallitas de váter en la Marina Alta

El problema no son las "algas"; son las toallitas de váter y los plásticos. Los arribazones de posidonia oceánica antes se retiraban a espuertas y los vecinos de la Marina Alta los utilizaban para "alfombrar" las cuadras y corrales. Ahora, en Dénia, se quitan a "toneladas" y con maquinaria pesada. Lo de antes, como siempre, era más sostenible. En cualquier caso, las mal llamadas "algas" (la posidonia no es un alga, sino una planta marina) han estado toda la vida y que lleguen a las playas no es más que la expresión de un proceso natural y prodigiosamente útil para la conservación del litoral. La posidonia, incluso muerta (los arribazones), es una bendición. Lo afirman los expertos, que subrayan que las praderas de esta planta marina oxigenan las aguas. También destacan que los acopios que abrazan las playas se erigen en una formidable barrera para contener la regresión de un litoral que, en Dénia, cada vez se hace más angosto. Entre la construcción en primera línea y esa retirada de "algas" a toque de corneta con camiones y palas, las playas se estrechan.

La posidonia es natural. Pero los temporales también escupen auténtica basura. El último ha vuelto a sacar cientos de toallitas húmedas arrojadas a los retretes. Colapsan las alcantarillas y llegan incluso al mar. Son indestructibles. Forman residuos fibrosos que en el Muntanyar de Xàbia se adhieren a las rocas y en les Deveses de Dénia se mezclan con la posidonia. En esta última playa, los propios bañistas recogieron el paado jueves algunas de estas toallitas y las amontonaron (en la imagen) para facilitar su retirada a los servicios de limpieza. El temporal también ha vomitado botellas de plástico y latas.

Esos residuos que el mar devuelve a tierra son sólo la punta del iceberg. Los ayuntamientos entran al trapo de las críticas por los arribazones de posidonia y se esquiva el debate verdaderamente trascendente, el de la contaminación marina.

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