25 de agosto de 2019
25.08.2019

Jesús Pobre rescata el esplendor de "l'escaldà" y de la pasa de la Marina

La fiesta del gran riurau se convierte en un formidable atractivo turístico y da a conocer otros oficios tradicionales como el de la "llata"

25.08.2019 | 19:09
Jesús Pobre rescata el esplendor de "l'escaldà" y de la pasa de la Marina

La Festa de l'Escaldà se ha convertido en un formidable recursos turístico. Esta tradición, no hace tanto prácticamente desaparecida, ha recuperado impulso. La declaración de "l'escaldà" como Bien de Interés Cultural (BIC) Inmaterial ha ayudado a darle difusión. Pero la fiesta organizada por la Associació de Veïns i Veïnes de Jesús Pobre obra el prodigio de que lo inmaterial se haga material. La tradición burbujea. Igual que la caldera del gran riurau en la que se han sumergido mil kilos de uva moscatel. La primera prueba se hizo el pasado sábado. La pasa ya estaba hoy a la venta. Exquisita. Y esta mañana ha culminado esta "escaldà" festiva y multitudinaria. Se recupera el sentido de comunidad que antiguamente tenía esta tradición. Todos arrimaban el hombro.

Además, la fiesta de hoy da visibilidad a otros oficios que también declinan, como el de la "llata". Las mujeres de más edad de Jesús Pobre se han sentado en sus sillas de boga y han hecho corro. Con sus diestros dedos trenzaban la "llata". Las tiras sirven para hacer capazos y también ya incluso bolsos. La "llata" y el esparto son ecológicos. La Marina Alta puede ofrecer una alternativa natural y tradicional a las contaminantes bolsas de plástico. "Antes, cuando éramos jóvenes, hacíamos 'llata' por obligación; ahora la hacemos por devoción", ha comentado una estas mujeres. Falta relevo generacional. Pero en la "llata" y en el tirón turístico de "l'escaldà" hay un nicho de negocio.

Los restaurantes de Jesús Pobre, que tienen una fina intuición, ofrecían hoy un menú especial de "l'escaldà". Incluía, claro está, platos cocinados con pasas. El vino, el imprescindible blanco de moscatel. La pasa se reivindica en la gastronomía. La de la Marina, que antes de la catástrofe de la filoxera, conquistó Inglaterra y América, es excelente. Recuperar el esplendor perdido es complicado. Pero, poco a poco. De momento, la Festa de l'Escaldà hace camino. Los visitantes de hoy, muchos de ellos extranjeros, alucinaban con la sabiduría popular. La uva, tras ese bautizo en la caldera hirviendo, apenas cambia. Pero las mujeres y hombres que saben de esto ven los imperceptibles cortes que luego permitirán que la uva se termine de secar extendida sobre los cañizos. Se convertirá en pasa. Un milagro. Y un proceso tradicional felizmente recuperado.

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