Los mercadillos, habitualmente zocos abigarrados y tumultuosos, se han vuelto cartesianos. La epidemia del coronavirus lo ha cambiado todo. Esta mañana ha reabierto tras más de 50 días el mercadillo de los jueves de Xàbia, uno de los más concurridos de la Marina Alta. Lo ha hecho en versión reducida. Se han montado 30 puestos de fruta y verdura, y la imprescindible de los churros.

Las paradas ofrecen producto fresco de primera. Antes estaban apiñadas. Ahora hay mucho espacio entre una y otra. Además, se han creado dos entradas al mercadillo. Allí los trabajadores municipales aplican gel hidroalcohólico en las manos de los clientes que van entrando con mucho orden y conocimiento. Guardan los dos metros de distancia. No se están formando grandes colas, ya que la afluencia dista mucho de la de los jueves de antes de la pandemia. También se echa en falta el bullicio.

Los voluntarios de Cruz Roja están repartiendo mascarillas a los clientes que no las tienen.

Los vendedores llevan mascarillas y guantes y son los únicos que pueden tocar el género. Se ha acabado esa fea costumbre de toquetear la fruta antes de elegir las piezas que meter en la bolsa.

El mercadillo mantiene su horario habitual, que es de 8 a 13.30 horas. El recinto se desinfecta antes y después del mercado semanal.