Pepa Ferrando era feliz entre libros. Vivía con pasión el placer de leer y el de conversar con los clientes que acudían a sus librerías a empaparse de cultura, a preguntar por los libros de siempre y por las novedades editoriales. Esta pegolina enamorada de los libros ha fallecido a los 75 años de edad. Afirmaba que la lectura le había salvado la vida. Los libros eran su refugio y su paraíso.

Pepa Ferrando nació el 5 de agosto de 1945 en Pego. Si ahora abrir una librería es saltar al vacío, en 1983, sin experiencia en el sector, meterse en este negocio era una aventura. Pepa vendió un huerto de naranjos de Pego para fundar la librería Ambra de Dénia en un coqueto local de la Plaça del Convent. Su sueño se hacía realidad. En los años 90, abrió Ambra Llibres en la Plaça de les Escoles Pies de Gandia, frente a la antigua Universitat. De alguna forma, ponía una pica en Flandes. Era su contribución a vertebrar a través de las librerías y los libros Les Comarques Centrals. Una vez al mes, Pepa se reunía con sus colegas de "Grup 10, llibreries de qualitat". Allí había compañeros de oficio de Alcoi, Benidorm, Alicante, Castelló, Elx, Ontinyent, Port de Sagunt y València. Eran años en los que las librerías funcionaban como focos de cultura. Acogían presentaciones editoriales. Irradiaban vida.

Pepa vivió esa efervescencia de los libros. Pero también le tocó enfrentarse a la crisis de las librerías. Esta librera manejaba perfectamente las claves del oficio. Trataba a quienes traspasaban el umbral de sus librerías como lectores, no como clientes. Era un placer demorarse hojeando los volúmenes de las estanterías y charlar con la sabia librera.

Pepa deja un vacío muy grande. Sus compañeros de oficio de la Llibreria Públics de Dénia, la única que sobrevive en esta ciudad, han expresado muy bien lo que representaba: era una "librera de raza" y "su empuje y pasión por los libros nos ha hecho mejores a todos los libreros y lectores que hemos tenido la suerte de conocerla".