Un guardia civil y una enfermera, ambos de día libre, salvaron el domingo la vida a un vecino de Dénia de unos 70 años que sufrió un ictus en un restaurante. Lo adelantó este diario. Ahora la propia Guardia Civil da más detalles de esa encomiable acción.

El agente, que pertenece al puesto principal de Xàbia, estaba comiendo con su familia en ese restaurante. Junto a la enfermera acudieron inmediatamente a socorrer a un cliente que se había desvanecido y perdido el conocimiento. Comprobaron que su pulso y respiración eran muy débiles.

El agente tumbó en el suelo, con la ayuda de otros clientes, a la víctima. Lo colocó en posición lateral y comprobó que sus vías respiratorias no estuvieran obstruidas, para descartar que pudiera tratarse de un atragantamiento. Mientras realizaba esta maniobra, el hombre comenzó a recuperar el aliento y la consciencia, abriendo los ojos completamente desorientado. Sin embargo, a los pocos segundos, volvió a desvanecerse. El agente no desistió en su esfuerzo por mantener al hombre estable mientras llegaba la asistencia sanitaria que había sido solicitada.

Unos minutos más tarde, acudió una ambulancia que trasladó a este vecino, que es estadounidense, pero ya hace años que vive en Dénia, al hospital. Ha permanecido ingresado varios días y ya ha recibido el alta y se está terminando de recuperar en su casa.

Este mismo guardia civil ya protagonizó el 21 de febrero de 2017 otro provindencial rescate. Un niño de 3 años se cayó a la piscina del chalé de su familia en el Poble Nou de Benitatxell. Al llegar los agentes, el pequeño no tenía pulso. Los guardias civiles lograron recuperarle las constantes vitales. Lo mantuvieron con vida hasta que llegó la ambulancia y los equipos médicos. El niño no sufrió ninguna secuela.