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El peaje de Ondara, pura chatarra

Fomento está haciendo obras para recuperar el desvío a Pedreguer que se suprimió el pasado mes de mayo

La chatarra de la estación 
de peaje demolida el pasado
mes de marzo.  levante-emv

La chatarra de la estación de peaje demolida el pasado mes de marzo. levante-emv

Chatarra. Las pilas de hierros siguen, amontonadas, junto al acceso en Ondara a la antigua AP-7, la autopista liberada hace ahora un año. Esta estación de peaje y la de Benissa, donde los vecinos de la Marina Alta pasaron por caja durante 48 años, se desmantelaron el pasado mes de marzo, semanas antes de comenzar el confinamiento. La empresa contratada por el ministerio de Fomento redujo a chatarra en pocas horas estas infraestructuras de entrada y salida a una carretera imprescindible para viajar a Alicante y València. La N-332 nunca fue una alternativa. Está salpicada de travesías urbanas y soporta un denso tráfico. Sí o sí, había que apoquinar.

Los amasijos de hierros, vestigio de ese casi medio siglo de peaje, continúan ahí. La montaña de retorcidos metales casi ni llama la atención de los conductores. Un año después (la autopista se liberó sobre las 20 horas del pasado 31 de diciembre), entran y salen de la AP-7 sin detenerse, fija la mirada en una carretera libre de barreras.

La liberalización ha sacudido de camiones la travesía urbana de la N-332 de Gata de Gorgos. También ha disminuido mucho el tráfico en ese tramo que cruza de punta a punta este municipio. En cambio, en la otra travesía de la N-332 en la Marina Alta, la de Benissa, ese efecto de sacudirse los coches no se nota tanto. Los conductores que salen en este municipio, donde estaba el peaje, para ir a Calp siguen atravesando Benissa. Esos coches y camiones se evitarán meterse en el pueblo cuando esté acabada la circunvalación, ya muy avanzada. Esta obra se las trae. Los muros que se han levantado en el tramo sur de este desvío son ciclópeos. Causan un enorme impacto visual.

Mientras, junto a las pilas de chatarra del acceso de Ondara, Fomento sigue realizando obras. Está creando un desvío que permita a los conductores que vienen de Dénia incorporarse a la N-332 en dirección a Alicante y Pedreguer. Hasta que se liberó la autopista, se podía hacer, justo antes del peaje, la maniobra de girar y tomar el carril por el que los coches que venían de la autopista accedían a la N-332 en sentido Alicante. Pero, al desmantelarse la estación de peaje, los coches ya pasaban más rápido y esa bifurcación era peligrosa. Fomentó la suprimió en mayo. Pedreguer y Gata lamentaron que se cortara una vía de circulación hacia estos municipios. Ahora, la cosa será más sencilla. Los coches que vienen de Dénia girarán a la derecha (una maniobra natural) y ya cogerán en dirección Alicante. Más sencillo. Esta obra está en marcha y bastante adelantada.

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