El antiguo viaducto del Quisi, de 1915 y un formidable mecano de hierro, tendrá aguas abajo de este barranco de Benissa, un "rival" de ingeniería ferroviaria. En un vistazo, se observará cómo ha evolucionado esta disciplina en el último siglo. El viejo puente, que, ahora restaurado, todavía está en uso (pasan los trenes diésel que llegan hasta Teulada), se transformará en vía verde. El nuevo, cuya construcción ha autorizado hoy el Consell y cuyas obras Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) licitará por 12 millones de euros, es totalmente diferente. El viejo es un entramado de metal. Ese elemento de construcción le da ligereza. El nuevo, en cambio, es de rotundo hormigón. Aún así, los ingenieros han introducido soluciones que lo aligeran. La plataforma, de 370 metros, la sostienen cuatro pilares bastante estilizados que terminan en una suerte de capitel cónico. El perfil de los pilares es estrecho. El peso de la plataforma descarga sobre los capiteles. Otro puente ferroviario se hubiera apoyado en robustos pilares. Pero aquí había que buscar un diseño más original y que dejara ver el viejo puente, una joya de la ingeniería ferroviaria.

Es evidente que no son puentes gemelos. Pero, si se tiene en cuenta que los separa un siglo, sí podría buscárseles el parentesco del abuelo y el nieto. El mecano de hierro es un notable ejemplo de las construcciones civiles de finales del XIX y principios del XX. El viaducto de hormigón, con esos capiteles que le dan un toque de vanguardia, marca el retorno del ferrocarril a la Marina Alta en pleno siglo XXI. Cuando el puente esté acabado y renovada la vía entre Teulada y Dénia, tramo que falta por modernizar, el "viejo" trenet de la Marina (la Línea 9 del Tram) volverá a hacer todo su recorrido desde Benidorm a la capital de la Marina Alta.