Las aulas se liberan de las paredes. En la era de la covid-19, las escuelas se asoman a los patios y descubren todo un mundo de posibilidades educativas.

«Quizá lo único bueno que ha traído la pandemia es que nos ha empujado a innovar», apuntó ayer la directora del colegio público Manuel Bru de Benissa, Mari Carmen Mestre.

Los alumnos de 8 y 9 años de la clase de 3º B de esta escuela estrenaron la primera aula circular al aire libre. Los pupitres están dispuestos de manera que todos los escolares «se ven las caras», como destacó Àngels Sifre, la tutora que impartió la primera lección a cielo abierto.

Los escolares no se movieron de las sillas. La novedad de hacer «rogle» en una clase sin paredes los tenía maravillados. Además, se coló en el aula «Oliver Twist». Los alumnos leyeron fragmentos de esta obra de Dickens, un vivísimo y a veces sarcástico retrato de la picaresca y la injusticia en el Londres de la revolución industrial.

Su profesora subrayaba que esta aula circular es ideal para el debate. Sus alumnos coincidían en que en estos pupitres estaban a sus anchas.

No hay, desde luego, un espacio más ventilado y seguro que el patio. El día amaneció ayer un poco gris. El cielo, nublado, creaba la atmósfera perfecta para leer «Oliver Twist». Pero la Marina Alta juega con ventaja. La temperatura era agradable. Y todavía no ha comenzado la primavera. Así que espera un tramo escolar de sol y clases abanicadas por la suave brisa.

El aula no está a la intemperie y punto. Los muros del patio la protegen del viento. En una pared que hace de telón de fondo hay un arcoíris con el lema «els colors de la pau». Es un espacio acogedor y, sobre todo, seguro, la gran obsesión en estos tiempos del coronavirus.

El Ayuntamiento de Benissa ha instalado estos pupitres circulares y también creará aulas exteriores en el otro colegio del municipio, el Pare Melcior, y en el instituto Josep Iborra. Ha invertido 16.000 euros en unas clases al aire libre que, como destacó la directora del Manuel Bru, «han llegado para quedarse».

Era, de hecho, sorprendente que en una comarca de tanto sol y buen tiempo como la Marina Alta la educación no escapara de las cuatro paredes. Ahora la enseñanza se alía con la innovación para mantener los contagios a raya y demostrar que, incluso en «Tiempos difíciles», otra novela de Dickens, la pasión de aprender y enseñar lo puede todo.