La Orquesta de Cámara de València (OCV) ha regresado a los escenarios y lo ha hecho en la iglesia gótica de Sant Bertomeu de Xàbia. El pasado sábado ofreció un concierto con el que recupera su actividad tras el paréntesis de la pandemia. Este año la formación musical cumple su décimo aniversario.

La OCV ofreció un programa exquisito. Sus músicos interpretaron el Salve Regina, de A. Scarlatti, y el Stabat Mater, de J. B. Pergolesi, dos joyas del barroco musical. Como solistas se contó con las voces de la soprano valenciana Teresa Albero y la mezzosoprano Yuliia Safonova. De Albero cabe destacar la gran línea de canto así como la belleza de una voz que técnica y expresivamente estuvo brillante. La mezzosoprano ucraniana sobresale por la redondez y el terciopelo de una voz formada en el Centre de Perfeccionament de les Arts. Las dos lograron fascinar al público, que acabó puesto en pie y regalando a los músicos un gran aplauso que también expresaba gratitud por haber podido, por fin, asistir a un concierto en vivo.

La actuación se desarrolló bajo la batuta del director valenciano Pere Molina. Supo frasear y expresar los distintos contrastes de una obra de la complejidad del Stabat Mater de Pergolesi.

Al concierto asistieron la delegada del Gobierno, Gloria Calero, el alcalde de Xàbia, José Chulvi, y el concejal de Cultura, Quico Moragues.

La delegada del Gobierno y el alcalde junto al director y las solistas Levante-EMV