El caos que se monta en el último tramo de la carretera de les Rotes en Dénia, que permite acceder a esta playa y a la Cova Tallada, casi todos los días de julio y agosto, tiene los días contados. El Ayuntamiento de Dénia anunció ayer que instalará una barrera que permitirá controlar el paso al último tramo y solo podrán pasar los vecinos de la zona, clientes de los negocios y empresas de turismo activo o clubes de buceo.

La solución radical la anunció ayer el alcalde, Vicent Grimalt, en una rueda de prensa convocada para presentar el dispositivo especial para las playas del municipio, un asuntó que quedó relegado a un segundo plano al informar el primer edil de esta decisión municipal.

El tramo afectado se encuentra entre el restaurante Diego Mena y el Ca Nano, un tramo que en verano se llena de coches a un lado y otro de la carretera, eso sí, pese a estar prohibido.

Y al estar los vehículos aparcados a ambos lados, se convierte en un riesgo por si tiene que acceder un camión de bomberos o una ambulancia. No pueden pasar. Estas situaciones, son las que el Ayuntamiento de Dénia, trata de evitar.

En principio la barrera estará operativa de 8 a 18 horas, pero Grimalt avanzó que el horario será flexible en función de como vaya el servicio. Habrá un vigilante y una caseta. Este responsable se encargará de abrir el paso a los vecinos, clientes y empresas, así como los proveedores. Por el momento, el alcalde manifestó que el Ayuntamiento no prevé elaborar unas tarjetas identificativas para los vecinos y los empleados de los dos negocios de hostelería que hay en el final de la carretera.

Esta medida va acompañada de la habilitación de un aparcamiento gratuito en la zona, en una parcela antiguamente ocupada por un minigolf, el Consistorio adquirió hace años el 50% del terreno.

En la actualidad cuenta con 30 plazas de estacionamiento. No obstante, la cifra subirá hasta 70 en julio, « y la previsión es que finalmente se alcancen las 130 plazas, aseguró Grimalt,.

Eso sí, este espacio está a un kilómetro del punto donde se sitúa la barrera, y obligará a los turistas y bañistas a tener que caminar por el estrecho arcén de la carretera de Les Rotes.

El alcalde reconoció que la decisión que ha tomado el equipo de gobierno que dirige, «creará un problema» pero pidió la colaboración de todos - vecinos, turistas y bañistas en general - para que se pueda poner en marcha sin muchos inconvenientes.

Además, subrayó que aquel que se salte la barrera «con cualquier excusa» y aparque donde no se puede «se encontrará con una multa o con que su coche se lo ha llevado la grúa».

Igualmente insistió en que la gente «debería acostumbrarse a utilizar» la línea de autobús que lleva a Les Rotes «desde hace mucho tiempo» con un precio «muy barato».

Por otra parte Grimalt anunció que estudian la implantación de un servicio de conexión entre el aparcamiento y el acceso a la playa, por ejemplo con un trenecito que con frecuencias de paso permita a los bañistas realizar de forma rápida el trayecto. Pero remarcó que todavía no lo tienen claro.