La memoria se abre paso en túneles húmedos y lúgubres. Pero se abre paso. El almacén de torpedos construido en 1938, en plena Guerra Civil, en una ladera del puerto de Xàbia se ha sacudido buena cosa de escombros y basura.

Trabajadores del plan municipal de empleo, supervisados por el arqueólogo municipal Joaquim Bolufer, se han empleado a fondo en estos dos últimos días para dejar lo mejor posible estos túneles de memoria histórica.

Esta singular estructura de pasadizos que se adentran 24 metros en el subsuelo es el vestigio más importante que conserva Xàbia del sangriento conflicto.

Durante algún tiempo se especuló con que podía ser un refugio antiaéreo, pero las investigaciones llevabas a cabo por Joaquim Bolufer y el arquitecto Pablo García, que ha realizado una fotogrametría de esta construcción subterránea, han dado vuelo a la hipótesis de que la Marina de Guerra de la República Española quiso crear un depósito de proyectiles navales. El almacén no se llegó a terminar.

Ahora Marcelo, Jairo, Abdul y Toni, cuatro trabajadores contratados por el ayuntamiento a través del plan de empleo local, han entrado en estos pasadizos y han retirado cascotes y mucha basura que durante décadas han acumulado aquí dentro los pescadores. Esta cuadrilla es una suerte de ONU. Cada uno es de una nacionalidad. Marcelo es argentino, Jairo ecuatoriano, Abdul marroquí y Toni español. Los cuatro se quedaron boquiabiertos cuando entraron por primera vez en estos sombríos túneles. Les acompañaban el arqueólogo y Pere Jaume, empleado del museo Soler Blasco de Xàbia.

«Ninguno de nosotros sabíamos que esta construcción de la Guerra Civil existía. No habíamos ni siquiera oído hablar de ella. Pero cuando entramos nos dimos cuenta de lo terrible que fue aquel tiempo y lo mucho que padeció la gente», indicó ayer Marcelo mientras echaba abajo un tabique que cegaba el pasadizo principal.

La impresión que les causó a estos trabajadores la construcción constata lo fundamental que es recuperar este patrimonio de la guerra para hacer memoria histórica.

Joaquim Bolufer avanzó que ahora el experto en realidad virtual David Alapont grabará un vídeo en 360 grados de este almacén de torpedos. Este trabajo audiovisual permitirá visitar los túneles sin rozarse con sus húmedas paredes ni enfangarse los pies (el agua se filtra y hay tramos inundados). El arqueólogo subrayó que el trabajo que han realizado los cuatro empleados ha sido fundamental para que se pueda llevar a cabo esa recreación virtual y este vestigio esté al alcance de todos.

Por otra parte, la posibilidad de restaurar el almacén y hacerlo visitable es bastante complicada. Está excavado en una ladera del puerto de Xàbia de gleba y muy precaria. La entrada, una arco estrechísimo, tampoco facilita acceder. Eso sí, desde fuera se percibe que la estructura es ciertamente singular. Una gran losa de piedra, ahora cuarteada, la protege. Una escalera de piedra también forma parte del conjunto.