La playa para perros triunfa en Dénia. El furor de ir a bañarse con la mascota es tan incontenible como el mar. La playa de la escollera norte del puerto dianense (está junto a la Punta del Raset) bulle de bañistas que se zambullen mientras sus perros corren por la orilla y nadan. Hace ahora 5 años el ayuntamiento habilitó aquí la primera playa de Dénia y de la Marina Alta para perros. La cosa no fue fácil. El permiso lo dio la dirección general Puertos (esta playa se ha formado en la escollera y está bajo jurisdicción de esta administración). También tuvo que dar el visto bueno la conselleria de Medio Ambiente, ya que aquí anida el chorlitejo patinegro, un ave en peligro de extinción.

Ahora la playa para perros crece de forma espontánea. El tramo de cien metros donde está permitido bañarse con las mascotas se ha quedado pequeño. Y los usuarios han ocupado más franja.

La playa original no terminaba de convencer a los bañistas. En las webs que recomiendan playas para perros se advertía de que en la Dénia se acumulaban muchas algas. En realidad, son arribazones de posidonia oceánica. Ahora, sin embargo, esta orilla está libre de arribazones. Y el tramo ganado también está despejado de estos restos marinos.

El ayuntamiento de Dénia llegó a pedir que el tramo de espontánea playa para perros se pudiera también habilitar como litoral «pet-friendly». Pero Puertos dijo que no. Sostuvo que aquí hay una concesión de actividades náuticas y que esa actividad era incompatible con la de zambullirse con los canes. Puertos, que depende de la conselleria de Infraestructuras, incluso ha obligado al consistorio a retirar los carteles que marcaban dónde está exactamente la playa para perros. Los carteles también detallaban las normas que deben seguir los usuarios que, no obstante, se las conocen al dedillo.

Sin señales y ante el tirón que tiene bañarse con la mascota, la playa para perros ha ganado más trecho. Y cada vez son más los vecinos y turistas que quieren disfrutar del mar con sus canes.