El tirón de las calas de la Marina Alta es infinito, pero su aforo ya no da más de sí. Este fin de semana las calas de la Granadella y la Barraca, en Xàbia, ya bajaron la barrera a las 9 de la mañana. No cabía ni un coche. Y una hora después ya no se dejó entrar a los bañistas. El aforo estaba completo. Y no es que los turistas vengan solo en coche. Llegan en autobús. Sobre las 11 horas, un autocar con 70 ocupantes de una excursión organizada aparcó un buen trecho antes de la barrera de la Granadella. Los turistas, procedentes de un pueblo próximo a València, querían pasar el día en esta playa. Caminaron hasta donde está el vigilante y éste les dijo que no podían bajar. Se fueron donde casi todos los bañistas que el sábado y el domingo se toparon con las barreras, a la Cala Blanca , donde había colas para entrar.

Mientras, en les Rotes de Dénia, el «trenet» se quedó más de una vez bloqueado al llegar a la barrera instalada desde el 1 de julio para liberar el último tramo (entre el restaurante Mena y la playa de les Arenetes) de coches. Los bañistas llegaban hasta allí en coche y se detenían a bajar kayaks, tablas de paddle surf, neveras, hamacas y sombrillas. El «trenet» gratuito es una gozada, pero le cuesta más maniobrar y solo falta que tropiece con un tapón de coches.