Hay más fiestas clandestina que los botellones. El cierre del ocio nocturno ha provocado en la Marina Alta que la parranda suelte amarras. La Policía Local de Dénia sorprendió el domingo de buena mañana a un catamarán que llegaba a puerto con 120 personas a bordo que, tras una noche de despiporre en el mar, seguían bailando y bebiendo. Los agentes comprobaron que muchos de los bullangueros pasajeros no llevaban puesta la mascarilla. El catamarán era más bien una discoteca flotante. La música sonaba a todo volumen. La embarcación estaba equipada con luces de discoteca.

Los controles están en tierra. Y la policía tienen que multiplicarse para disolver botellones (9 este fin de semana en Dénia) y acudir a los avisos de fiestas privadas en chalés. Ahora solo falta que las fiestas de matute también se organicen en el mar.

Mientras, la propia alcaldesa de Calp, Ana Sala, dijo ayer que incluso estarían vendiéndose entradas para fiestas clandestinas que se organizan en chalés del municipio. Dijo que es «contraproducente» el cierre del ocio nocturno a las 00:30 horas, ya que los jóvenes se desperdigan y montan botellones o acuden a fiestas ilegales. Sala advirtió de lo difícil que es controlar los miles de chalés que hay en el término municipal calpino.

Al cerrarse los locales, también se ha producido este fin de semana una fuerte concentración de jóvenes en los paseos marítimos y las playas.

Mientras, en Xàbia, el ayuntamiento va a tratar de atajar las fiestas clandestinas sancionando también subsidiariamente a los propietarios que alquilan las viviendas en las que se montan las juergas.