La masificación turística es como un globo de agua con agujeros. Cuando se tapa uno, el chorro sale con más fuerza por los otros. Y no hay manos para tanto agujero. En Xàbia, se ha prohibido aparcar en el Camí de la Cala Blanca. Normal. Este estrecho vial, desde el que se puede bajar a pie a la Caleta y a la Cala del Francés, se colapsaba totalmente. Pero ahora ese colapso se ha trasladado a una carretera que ya sufrió el pasado año la presión de decenas de coches que invadían las cunetas. Esa carretera es una de las más turísticas de Xàbia, la del Portitxol, que lleva al mirador de la Creu, donde arranca la senda del Cap Prim y la cala Sardinera; que conduce también a las calas de la Barraca y la Granadella, y que utilizan también quienes quieren asomarse a los miradores de la Falzia, de Ambolo o del Cap de la Nau. Y este vial, que pertenece a la Diputación de Alicante, también da acceso a urbanizaciones como la de Balcón al Mar. La carretera la utilizan, por tanto, cada día cientos de residentes.

Los fines de semana conducir por este vial es una aventura. Los sábados y domingos hay más de 400 coches de bañistas que invaden las cunetas. Ya aparcan en cualquier recoveco. Y bien lejos. Caminar un kilómetro o dos cargados con neveras, sombrillas y hamacas no les duele a estos turistas que han hecho un puñado de kilómetros para disfrutar de las recónditas calas. Incluso vienen a pasar el día desde Zaragoza.

El ayuntamiento ha tomado medidas para evitar tapones de coches en las calas. Las barreras del acceso a la Barraca y la Granadella se bajaron este sábado y domingo sobre las 9 de la mañana. Ya no quedaba ni un huequecito donde meter el coche.

Los bañistas acaban aparcando en la cuneta de la carretera del Portitxol. Y allí el consistorio ya no puede hacer mucho. La competencia es de la Diputación de Alicante. Por tanto, debe ser la Guardia Civil la que denuncie a los coches que están mal estacionados.

Y los problemas van a más. Los coches aparcados estrechan un vial ya de por sí bastante justo. Los bañistas se ven obligados a caminar por la carretera. No es, desde luego, muy seguro ir a pie por la calzada.

El tramo litoral entre la Cala Blanca y la Granadella, al que se accede precisamente por la carretera del Portitxol, es uno de los que más presión turística soporta de toda la Comunitat Valenciana.