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Once mil kilos de trigo antiguo con futuro en Jesús Pobre

El «Blat de la Marina» sembrado en el valle del Montgó seduce a cocineros como Ricard Camarena y Pep Romany y a panaderos artesanos

Once mil kilos de trigo antiguo con futuro en Jesús Pobre

Once mil kilos de trigo antiguo con futuro en Jesús Pobre

Lo de Jesús Pobre es harina de otro costal. La Associació Sociocultural del Riurau tira del carro. Puso en marcha hace ya unos años el Mercat del Riurau, paradigma de los mercats de la terra creados luego en otros pueblos. Era una apuesta por la agricultura ecológica y el desarrollo rural sostenible. Y se ha convertido en referente del agroturismo. Pero la asociación todavía quería ir más lejos. Recuperó en 2014 la Festa del Batre. Se celebra en julio y se bate y aventa el trigo. También sacó del olvido el pasado cerealístico de la Marina Alta y del valle del Montgó, que llegó a ser el granero de la provincia de Alicante. El paisaje todavía guarda un testimonio de ese pasado: las ruinas de los molinos de viento de Xàbia, Jesús Pobre o Gata.

Once mil kilos de trigo antiguo con futuro en Jesús Pobre

Pero la Associació Sociocultural del Riurau dio otro paso. Quería cosechar su propio trigo para la Festa del Batre y que fuera de variedades antiguas y autóctonas. El primer año sembró 15 hectáreas. Era el germen para recuperar el paisaje y los campos baldíos. Las semillas, escasísimas, las aportó el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) y agricultores de Jesús Pobre y de Benissa. Conservaban un puñado de granos de las variedades antiguas y perdidas de amorós blanc, amorós colorat, assolacambres (el grano es más pesado y se dice que hundía las cámaras de las casas) o fartó.

Once mil kilos de trigo antiguo con futuro en Jesús Pobre

Así nació el proyecto de «Blat de la Marina». Este año, el quinto de siega, ya se han sembrado 85 hanegadas. Ya hay grano para cultivar más terrenos y aumentar la producción.

Once mil kilos de trigo antiguo con futuro en Jesús Pobre

El valle del Montgó ha ganado en fuerza paisajística. Las viñas del moscatel, los olivos (aquí está la legendaria Olivera milenària) y el trigo, verde en primavera y que amarillea en junio, dibujan un dédalo pleno de color.

La asociación ha recolectado este año 11.000 kilos de trigo de variedades antiguas. Ha utilizado por primera vez la segadora que compró mediante un crowdfunding (micromenazgo) a un vecino de Benissa.

Carles Hostalet, de la Associació Sociocultural del Riurau, afirma que el proyecto está en un momento clave. Destaca que el trigo de Jesús Pobre es bajo en gluten y muy sano y sabroso. Eso sí, los panaderos deben tener oficio. Estas variedades antiguas tienen su miga.

Hostalet también subraya que otro paso decisivo ha sido que Cerveseros Gateros, un grupo de emprendedores de Gata de Gorgos que se dedica a elaborar cerveza artesanal (una de ellas con «Blat de la Marina»), se lanzara a poner en marcha en pleno corazón urbano de Jesús Pobre la «Farinera la Marina», un molino de piedra (una auténtica joya artesanal) que completa el proyecto con la comercialización de la harina.

Y claro ha llegado el momento de dar viabilidad comercial al trigo. Hay que trascender el idealismo. Y, de momento, este trigo empieza a seducir. Ya lo utilizan en sus restaurantes prestigiosos cocineros como Ricard Camarena y Pep Romany, que en su restaurante del Pont Sec de Dénia sirve paella de «Blat de la Marina».

«Los panaderos que prueban la harina dicen que la trabajan muy bien. La pandemia nos ha frenado un poco, pero es un espaldarazo importante que cocineros como Ricard Camarena apuesten por esta harina de variedades antiguas y nuestras», afirma Josep Gordillo, de la Farinera la Marina.

Y cada vez son más los panaderos que comprueban que este trigo es muy distinto al habitual, ya muy modificado. El Mercat del Riurau ha creado un raconet del pa y cada semana acude uno de los panaderos artesanos que amasa con esta harina. Esta semana le toca a Rubén Buj, de Ommm Bread, de Gandia. Otros clientes de la Farinera la Marina son Miguel, de Le Pain Tranquille, de Orba; Raquel, de Beekery, de Dénia; Tania, de Sabor a pan, o Salvador Martínez, también de Orba. Y el pan y los productos que elaboran distan un mundo de los de los supermercados, que en seguida están revenidos y correosos. Esta harina y el buen saber de los artesanos da panes de corteza crujiente y sabrosa miga. Pan de masa buena.

Recuperar paisaje y campos baldíos en el valle del Montgó

«Blat de la Marina» es un proyecto con mucha miga. Sube la autoestima de los agricultores de jesús Pobre. Rescata un pasado de trigo que ha quedado fosilizado en los vestigios de los molinos. Y recupera los campos yermos. Se creará, de hecho, un banco de terrenos para que el cultivo de las variedades de trigo antiguo y autóctono siga extendiéndose. El paisaje del valle del Montgó gana en variedad. Es un gozo asomarse a los campos de trigo que cambian de color. Del verde pasan al amarillo. El viento los acaricia y tiemblan con suaves olas. Están rodeados de viñas de moscatel.

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