Los turistas que llegan por primera vez a la cala del Moraig del Poble Nou de Benitatxell se maravillan ante el paraíso que descubren allí abajo. Sí, pero está muy abajo. Se asoman a un acantilado con una caída descomunal. Hasta ahora había que ir con mucho tiento. Y quien sufre de vértigo no se arrima, claro. Solo había un pequeño pretil, que llegaba por la altura de la rodilla. Los turistas quieren hacerse la foto y muchos de ellos incluso se colocaban tras el murete, donde un traspié puede ser fatal.

Ahora ese «balcón» natural es mucho más seguro. Los servicios municipales del Poble Nou de Benitatxell están colocando una barandilla de madera. El ayuntamiento ha detectado que era muy peligroso que los bañistas se acercaran tanto al vacío. Y esa protección del murete estaba demasiado baja.

La barandilla se integra en el paisaje. Los turistas se acodan y toman fotos. Este tramo ha ganado muchísimo en seguridad. También hay turistas que, agotados, tras subir cargados con los cachivaches de playa (neveras, sombrillas y tumbonas), se sientan en el pretil y apoyan la espalda en la barandilla. Antes era impensable.

Colocar la barandilla no supone una gran inversión y, sin embargo, se logra reforzar la seguridad en un tramo de mucho vértigo. Es obvio que en la abrupta costa de la Marina Alta no se puede actuar en todos los puntos de riesgo. Pero sí que hay que evitar riesgos allí por donde pasa mucha gente. Y la cala del Moraig está de moda. Recibe cada día a un alud de bañistas.

Este litoral ha acrecentado su belleza tras sacudirse los coches. Tras el temporal Gloria, que destrozó los tramos de hormigón del acceso y de la Cova dels Arcs, el servicio provincial de Costas (depende del Ministerio de Medio Ambiente) llevó a cabo la renaturalización de la cala. Eliminó la huella antrópica de hormigón y asfalto.

El ayuntamiento ha puesto en marcha este verano un servicio de transporte público y gratuito. Un autobús baja a los bañistas. Pero la mayor parte de los turistas prefiere descender a pie y asomarse al «balcón» ahora protegido con la barandilla. Para subir sí viene muy bien el autobús. La cuesta es empinadísima.