Otro día de no parar. Los servicios policiales se disparan en agosto en Dénia. La Policía Local decomisó ayer en el rastro de Torrecremada más de 50 pares de zapatillas y chancletas y 33 cajas de calzoncillos falsos. Los vendedores hacían el agosto (nunca mejor dicho) ofreciendo estos productos falsificados de marcas punturas deportivas. Los agentes identificaron a los vendedores, que ya han comparecido en la Comisaria de la Policía Nacional ya que han cometido un posible delito contra la propiedad industrial.

Pero esta actuación fue una de tantas. La Policía Local requisó también un rifle submarino con arpón y denunció por pesca ilegal al buceador que presuntamente lo estaba utilizando para realizar capturas furtivas en la reserva marina del Cap de Sant Antoni.

Los agentes disolvieron un botellón en la playa de Punta Molins y varios más en otros puntos del litoral. Los jóvenes, que ya saben que si los pillan les toca apechugar con la sanción, escaparon a la carrera.

La policía atendió un robo frustrado en el colegio Pou de la Muntanya y otro que también quedó en tentativa en un supermercado de El Saladar. También disolvió una pelea.

Los agentes del turno de noche atendieron once llamadas por molestias vecinales.

El día se saldó con dos denuncias de alcoholemia, 10 por incumplir el confinamiento nocturno, dos por encender hogueras en la playa, una por alterar el descanso de los vecinos por la noche, 26 por infringir la ordenanza municipal de tráfico y una más por faltar al respeto a la autoridad.

Además, identificaron en la calle Mussola al posible autor de los actos vandálicos a vehículos aparcados. Les doblaba y rompía las placas de matrícula.

Además, la policía está comprobando cómo llevan los transeúntes e indigentes la ola de calor. De momento, ninguno de ellos ha sufrido un golpe de calor. También está realizando vuelos en el Montgó para comprobar que no se cuelan senderistas (el parque natural está cerrado por orden del Consell). En la actual situación de riesgo extremo, se siguen, sin embargo, cometiendo imprudencias como la de encender hogueras en la playa. Una chispa puede originar un desastre natural y poner en riesgo a cientos de vecinos cuyas casas lindan con áreas forestales.