«La composición siempre ha sido una de mis inquietudes como músico. Pero estoy empezando y un premio de esta magnitud es muy importante para mí. Y creo que también lo es para la música tradicional valenciana. Los músicos valencianos tenemos mucho que decir aquí y en todo el mundo». Pasqual Salort Aguilar, «dolçainer» de El Verger y profesor de este instrumento en el Conservatorio Superior de Música «Joaquín Rodrigo» de València, ha logrado con su «Nans i Gegants para quinteto de viento» el segundo premio en el certamen internacional de composición «Classic Pure Vienna».

Viena, la capital de la música culta, ha reconocido la fuerza y complejidad de las melodías de las danzas rituales valencianas. Salort desvela que su «suite» en tres movimientos está inspirada en las melodías de Callosa d’en Sarrià, Xàtiva y Morella.

«Tengo muchísimas ganas de escuchar la composición en directo», avanza Salort, que el día 10 de octubre acudirá a Viena a recoger el premio en el Museo de Mozart. «Es el aniversario de mi boda. Viajar a Austria va a ser una manera muy especial de celebrarlo».

En Viena no se interpretará su obra. Pero el Quintet Verger ya le ha trasladado que quiere estrenarla.

El músico de El Verger acude a clases de composición a AD LIBITUM, en Ontinyent. Su profesor es Saül Gómez i Soler. «Nans i Gegants» empezó a cobrar forma como ejercicio de composición. Salort, que también es director y licenciado en Historia y Ciencias de la Música y cuenta con el máster en Investigación Musical (licenciatura y máster de la Universidad Internacional de la Rioja), es un gran conocedor de la música tradicional valenciana. En esta obra, la reinterpreta con técnicas modernas de composición.

«He disfrutado mucho», apunta, al tiempo que recuerda que fue durante el confinamiento cuando decidió consagrarse a componer.

Pasqual Salort es también ingeniero superior de Telecomunicaciones. Cuando estudiaba en la Politècnica de València, compartía piso con el pegolino Josep Nadal, luego cantante de la Gossa Sorda y actual diputado de Compromís. Nadal escuchaba a Obrim Pas. «Descubrí que la ‘dolçaina’ podía sonar en el rock y el ska. Me maravilló y me compré una al acabar el curso para divertirme en las fiestas del pueblo. Eso fue en 1996. Ahora soy profesor de ‘dolçaina’ en el conservatorio».