Que los equipos ciclistas se concentren en invierno en hoteles de la Marina Alta y preparen la temporada en las carreteras de la comarca no es una novedad. El agradable clima, las buenas infraestructuras hoteleras (los hoteles de Calp, el Marriott de Dénia o el Parador de Xàbia) y la orografía, con puertos de montaña como Bèrnia, el Coll de Rates, la Vall de Laguar, la Vall d’Ebo o l’Almiserà de Pego (lo subió el pasado mes de enero el campeón del mundo, Julian Alaphilippe), atraen a las grandes escuadras del pelotón internacional. A rueda (por utilizar una expresión muy ciclista) de ese turismo llega otro, el de los apasionados de la bicicleta que quieren rodar por las mismas carreteras que sus ídolos y coronar cimas que ya suenan en el mundillo ciclista (el empinadísimo Puig de la Llorença, en Benitatxell, con rampas de 20 %, ha sido dos veces final de etapa en la Vuelta Ciclista a España).

El turismo ciclista llega al centro histórico de Xàbia

Sí, la Marina Alta es un paraíso para dar pedales. El negocio ciclista está todavía en ciernes, pero ya se diversifica. Surgen nuevos conceptos. Y los empresarios descubren que combinar turismo ciclista y el sosiego de un centro histórico puede funcionar.

El turismo ciclista llega al centro histórico de Xàbia

Esa es la fórmula por la que ha apostado Blanca Bikes, una empresa que empezó buscando alojamiento en chalés a aficionados a la bicicleta que llegaban a pasar sus vacaciones en la Marina Alta sobre todo desde Gran Bretaña. Peter Murdoch creó la firma en 2018. Organiza las rutas, proporciona las bicicletas, lleva avituallamiento, colabora con una empresa de mountain bike (otra modalidad ciclista en boga) y con una tienda y taller de bicicletas, con fisioterapeutas... Ha montado todo un engranaje para hacer que sus clientes disfruten a tope de la bicicleta, del sol, del paisaje, del ambiente ciclista, de la playa o de las maravillas gastronómicas de la comarca.

El turismo ciclista llega al centro histórico de Xàbia

Pero pensó que Blanca Bikes podía cerrar el círculo sí contaba con un alojamiento propio. Buscó espacios para abrir un bed and breakfast para los ciclistas. Recorrió pueblos y, al final, dio con el lugar perfecto. Eso sí, al principio, la idea podía parecer un poco inverosímil. La «Casa de Invitados» para ciclistas, que es como él llama a este alojamiento, está en una vivienda de traza gótica del casco antiguo de Xàbia. Terminó de restaurarla y la inauguró en febrero de 2020, justo antes de que se declarara la pandemia del coronavirus y se iniciara el confinamiento.

«Ha sido muy duro. Estuvimos a punto de cerrar», reconoce. «Los grupos que tenían previsto venir cancelaron el viaje y no ha sido hasta este verano cuando hemos empezado a despegar». Eso sí, Murdoch, que es escocés e hizo sus pinitos en el ciclismo competitivo, confía en que el turismo internacional se normalice. «Creo que si no hay más problemas con la covid-19 vamos a funcionar bien y podremos incluso crear empleo. Estamos en un lugar maravilloso que reúne todas las condiciones para que vengan ciclistas de todo el mundo», afirma.

Spa para recuperarse

La «Casa de Invitados» cuenta con amplias y luminosas habitaciones. En el espacio común, los huéspedes respiran ambiente ciclista. En las paredes cuelgan fotografías de los grandes mitos del ciclismo. En la terraza, hay spa y una vista muy singular y bella de los tejados y azoteas del casco antiguo. «También vienen ciclistas profesionales y a nuestros huéspedes les encanta charlar distendidamente con ellos», indica Murdoch.

Las preparaciones de los profesionales también han cambiado. Además de las concentraciones de todo el equipo, los corredores hacen otras de grupos más reducidos en las que entrenan específicamente objetivos de la temporada. Este alojamiento es ideal para ellos.

Pero está pensado, sobre todo, para los aficionados al ciclismo. Su responsable dice que la pandemia también les ha empujado a cambiar un poco el concepto. Antes estaban más enfocados a los turistas de Gran Bretaña, Holanda, Bélgica o Francia (Blanca Bikes acude incluso a recogerlos al aeropuerto). Ahora ven que las peñas ciclistas que hay prácticamente en todos los pueblos de España son clientes potenciales. El ciclismo no tiene fronteras.