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Una piqueta implacable que borra 60 años de ocupación de la costa en Xàbia

Las tempestades del otoño difuminan la huella de las demoliciones que se efectuaron en marzo en el tramo rescatado para uso público de la finca de la Punta de l’Arenal de un ministro de Franco

Aún queda hormigón y antiguas tuberías, pero esta costa va recuperando su aspecto natural. | A. P. F.

El mar es una piqueta implacable. A finales de marzo, las máquinas demolieron los deteriorados puentes sobre las antiguas balsas de la piscifactoría de época romana de la Punta de l’Arenal de Xàbia. También tiraron lo que quedaba de los muros, y arrancaron hormigón. El estruendo de esos trabajos, que suponían recuperar el uso público de parte de la finca que en este litoral construyó en los años 60 Mariano Navarro Rubio, entonces ministro de Hacienda de la dictadura franquista, ha dado paso a las olas que rugen. Estas últimas semanas los temporales han azotado con fuerza esta costa. Están borrando poco a poco el rastro de la demolición. Las tempestades «renaturalizan» (verbo que ahora está de moda para referirse a tramos del litoral que se sacuden la huella del hombre) la Punta de l’Arenal.

El pasado mes de marzo ocurrió aquí un hito en la historia reciente de Xàbia. Los descendientes de Navarro Rubio se convencieron de que era absurdo seguir ocupando los terrenos más próximos al mar (sí mantienen la concesión del chalé). La dirección general de Costas les había ordenado que retiraran los escombros que invadían las antiguas balsas romanas, convertidas por Navarro Rubio en piscinas de agua marina. El Ayuntamiento de Xàbia también había advertido de que este litoral, de gran belleza y con un enorme interés histórico (hay un yacimiento romano del siglo I), ofrecía una imagen lamentable.

Los descendientes del ministro de Franco redactaron un proyecto de demolición, que autorizó Costas. También contrataron a un arqueólogo para que supervisara los trabajos.

Las máquinas derribaron los puentes sobre las balsas (amenazaban ruina) y parte de los vestigios que formaron parte de la suntuosa finca que Navarro Rubio se construyó en el dominio público marítimo terrestre de Xàbia (le compró los terrenos al ayuntamiento por 10.000 pesetas) .

Pero la piqueta deja marcas. Es ahora cuando los temporales las están borrando. Quedan trozos de hormigón y de tuberías de plástico adheridos a la piedra tosca. Será necesario que Costas realice alguna intervención para retirarlos.

Mientras, los temporales trabajan de forma silenciosa e imparable. Esa franja recuperada para el uso público recobra poco a poco su natural belleza. Las antiguas balsas de la piscifactoría romana, excavadas en la piedra tosca, están ahora totalmente inundadas.

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