La lluvia echó una mano. Los bomberos del parque de Dénia y los bomberos forestales siguieron refrescando ayer la ladera del Barranc del Migdia, en el parque natural del Montgó, donde el lunes ardieron 8 hectáreas de monte público. La llovizna de la mañana ayudó a apagar los rescoldos todavía humeantes.

El fuego se dio por extinguido a las 17.33 horas. Eso sí, ha dejado una nueva muesca en el parque natural. Se originó por una incomprensible imprudencia. Alguien arrojó en el linde de una pinada de esta ladera del Montgó de Xàbia las brasas todavía incandescentes de una chimenea o de una barbacoa. Las llamas avanzaron a ras de suelo montaña arriba. La mayor parte de los pinos se han salvado. El fuego calcinó la corteza de los troncos, pero no trepó hasta las copas.

Enorme columna de humo en el Montgó por un incendio forestal Alfons Padilla

Sin embargo, la franja de ladera antes de la pétrea pared del Montgó, de vegetación de arbustos, sí ha quedado carbonizada. Ahí es donde se ve con más claridad la herida de este primer incendio forestal de 2022 en la Marina Alta.

El Barranc de Migdia ya sufrió otro incendio en 1994. Las llamas llegaron hasta la cueva donde se han hallado enterramientos de época calcolítica y pinturas rupestres. Aquel fuego dañó las pinturas rupestres.

No obstante, que una zona de este parque natural se queme por segunda vez no es nada nuevo. El Montgó (incluidos los terrenos que abraza el PORN) ha sufrido en los últimos 30 años más de 40 incendios forestales. El visor del Institut Cartogràfic Valencià revela que pocas zonas de esta montaña de Xàbia y Dénia han esquivado el fuego. Muchos de esos incendios calcinaron poca superficie o se quedaron en conatos. Dos años críticos fueron 1999, cuando ardieron 495 hectáreas y el fuego obligó a desalojar a más de 3.000 vecinos, y 2014 cuando un primer incendio calcinó 39,5 hectáreas en la ladera de Jesús Pobre y otro arrasó 444 en la Plana, les Rotes y el Cap de Sant Antoni.

La mayor parte de estos incendios se originaron, al igual que el del lunes, por imprudencias. Comenzaron en la frontera de los chalés de la falda del Montgó y los terrenos protegidos. Ese linde es crítico. Jugar con fuego (barbacoas, cohetes y farolillos voladores, quemas de restos de jardinería) puede provocar un desastre natural.