El agua es sagrada en Pego. Su ayuntamiento presentará alegaciones al estudio de impacto ambiental de diciembre de 2018 que ahora está en exposición pública y que recoge la pretensión del consistorio de Oliva de perforar un nuevo pozo en la partida de Montaner y extraer al año 892.985 metros cúbicos de agua. El pozo cubriría las necesidades del crecimiento urbanístico previsto en el PGOU que Oliva aprobó en 2010.

Ahora Oliva extrae de sus pozos 440.000 m3 cúbicos al año. Con el nuevo bombeo, podría extraer hasta 1,3 millones.

Pego teme que se sobreexplote el acuífero de Mostalla. El estudio de impacto es de hace 4 años y el PGOU de Oliva de hace 12. Las cosas han cambiado mucho. El ciclo hídrico actual es de pertinaz sequía y ya no se contemplan grandes crecimientos urbanísticos.

La comisión del agua de la junta rectora del Marjal de Pego-Oliva ya ha debatido sobre esta petición de sacar más volumen de agua subterránea. Se insistió en que debe ser la Confederación Hidrográfica del Júcar, organismo que debe dar luz verde o no a abrir el nuevo pozo y a extraer ese caudal de casi 900.000 metros cúbicos al año, la que explique si hay excedentes subterráneos como para seguir exprimiendo el acuífero.

El pasado sábado, en la festiva Baixada del Riu Bullent, los vecinos coincidían en que el nivel del río está este año bastante más bajo.