Municipio situado en el interior de la comarca alicantina de la Marina Baixa, limita al noroeste con la comarca del Comtat. La superficie del término es de 40 km², y tiene por municipios vecinos, en el norte, Fageca, Famorca y Quatretonda; en el oeste, Alcoleja y Benasau; al este, Benifato y Beniardá; y en el sur, Sella. El municipio cuenta con dos núcleos poblacionales que distan entre sí 3,5 km: Confrides, en la CV-70, en la margen derecha del río Beniardà, y Abdet, en la margen izquierda.

La mayor parte del relieve es sumamente agreste, con una elevada altitud, por encima de los 900 m.s.n.m., pues se encuentra entre las sierras de la Serrella y Aitana. Además, en su proximidad se levantan otras sierras y cerros como las del Carrascal (1.208 metros), el Tossal de Florent (1.131), la Solana de Mela (1.128) y La Muelica y el Castell de Benifato, con impresionantes cortados. Cuenta el municipio con multitud de barrancos, entre los que destaca el de Ares, que vierte hacia la cuenca del río Penáguila, o el Llop, el Monecillo o el Masec de Mora que configuran la cabecera del río Guadalest.

Lavadero de Confrides. Rodolfo Ferrer

Origen y apuntes históricos 

Los dos núcleos de población del municipio, Confrides y L’Abdet, tienen origen árabe. La primera en una alquería musulmana denominada Aljofra, de la que no queda resto alguno y cuyos habitantes se trasladaron a Confrides después de una epidemia que diezmó el vecindario. Tanto Confrides como L’Abdet fueron conquistadas en 1264 por Jaime I de Aragón, quien las donó a Vidal de Sarriá. Después de dos generaciones, fueron cedidas al Infante D. Pedro, y más tarde a las familias Cardona y Ariza. Durante la guerra con Castilla, en la segunda mitad del siglo XIV, Confrides fue conquistada por las tropas castellanas y mantenida en su poder hasta 1364 que la recuperó Pedro IV de Aragón. En el siglo XVI, y como consecuencia de la guerra de les Germanies, la población, que era mayoritariamente musulmana en ambas localidades, fue obligada a convertirse al cristianismo, pero los mudéjares que allí habitaban se revelaron en 1526 contra esa conversión forzosa y se refugiaron en el Valle de Laguart. Cuando los moriscos fueron expulsados definitivamente, en L’Abdet quedaron abandonadas sus 12 únicas casas y la población de Confrides, que antes de la expulsión había sido de 240 habitantes, se vio muy diezmada. Posteriormente, fueron repoblados, y en el siglo XVIII llegaron a tener entre ambas localidades 822 habitantes.

Paisaje de montaña y abancalado de Confrides. Rodolfo Ferrer

La despoblación, un proceso iniciado siglo pasado

En el año 1900, Confrides tenía 744 habitantes y en 1940 había unos 860 confidreños. A partir de entonces tuvo lugar una despoblación sostenida y pronunciada hasta 1992, donde el municipio llegó a tener solo 288 habitantes. A partir de esa fecha, la despoblación se ha seguido manteniendo de una forma menos pronunciada, aunque cayó hasta 187 habitantes en 2019. En los años 2020 y 2021 se ha producido cierta recuperación demográfica, posiblemente debido a la pandemia, que ha situado la población en 271 habitantes, de los cuales 147 son hombres y 124 mujeres. En L’Abdet la población del mismo modo se ha ido reduciendo, hasta los 59 vecinos en 2019; sin embargo en los dos últimos años se ha recuperado ligeramente, hasta alcanzar unos 85 habitantes en 2021, de los cuáles 44 son hombres y 41 mujeres.

La agricultura confidreña: la Montaña Alicantina

En los mejores tiempos, la superficie cultivada en el municipio llegó a alcanzar las 1.000 hectáreas, pero en la actualidad se cultiva una quina parte, alrededor de 190 hectáreas de cultivo, localizadas en el sector oriental de término. El paisaje predominante es el de parcelas abancaladas, formando graderías escalonadas que descienden desde la sierra hasta el valle del Guadalest. Una modalidad habitual de adaptación de la agricultura al medio físico. La mayor parte de la superficie se dedica a olivar para aceite, de las cuales casi un 75% están en secano y el 25% restante en regadío. Otros cultivos destacados son el almendro, el cerezo y el manzano. De forma residual aparecen algunos campos de nogal, algarrobo, ciruelo, peral y patata de media estación. Sin embargo nada queda de los granos a los que aludía Cavanilles: “el clima frío y destemplado en las alturas de Confrides solo sirve para granos”. La actividad ganadera es escasa y solo hay recogidas 14 cabezas de ganado ovino y caprino.

Castillo de Alfofra. Rodolfo Ferrer

Un patrimonio cultural singular y de interés

De entre todas las edificaciones del municipio destaca el Castell de Alfofra o de Confrides, declarado BIC en 1985. Situado en la Foia de Sales, ‘Penya del Castellet’ o ‘Cúa de bacallar’, es el castillo de más altitud de la provincia de Alicante, a 1.100 m.s.n.m. Desde la edificación se puede observar la totalidad del valle del Guadalest, e incluso, el mar Mediterráneo. Aunque está en ruinas, todavía pueden contemplarse varios elementos del castillo como su muralla en tapial árabe, su aljibe, y gran parte de tres de las torres defensivas, dos de sección cilíndrica y otra de sección rectangular. La fortaleza se construyó en el siglo XIII, lo que queda recogido en un documento de 1259 en el que se referencia un arriendo a favor de Vidal de Sarriá por dos años, de los réditos reales de Confrides y sus términos. En 1264 se hace mención expresa del castillo de Confrides con motivo de una orden a este mismo personaje para que tuviera 500 hombres en el castillo, cuyo salario se percibiría sobre los réditos del mismo. Vidal de Sarriá entregó el castillo posteriormente a Andrés de Puigvert. 

Ayuntamiento e Iglesia de San José. Rodolfo Ferrer

En el casco urbano de Confrides podemos encontrar un gran nogal en la plaza, frente al Ayuntamiento, y la iglesia parroquial de San José, considerada Bien de Relevancia Local, así como el lavadero tradicional del pueblo.

La aldea de L’Abdet solo cuenta con cuatro calles: La Calle de Arriba, la de En Medio, la de Abajo y la Calle de la Costereta. El trinquete, situado en la plaza de San Vicente Ferrer, data de 1772 y es por lo tanto uno de los más antiguos de la Comunidad Valenciana. En él se practica el popular juego de la “pilota grossa”. En esta misma pedanía podemos encontrar el Lavadero de L’Abdet que era utilizado por los vecinos para lavar la ropa y la iglesia de San Vicente Ferrer, Bien de Relevancia Local.

Un patrimonio natural relacionado con la Montaña

El término de Confrides forma parte del LIC de Aitana, Serrella i Puigcampana junto con 19 municipios más; ocupa 17.606,06 ha; de la ZEPA Muntanyes de la Marina con más de 43.000 ha, que engloba diversos sistemas montañosos situados en las comarcas valencianas de la Marina Alta, Marina Baixa, el Comtat y la Safor y conformada por 49 municipios. Además cuenta con las mircorreservas Coll del Ventisquer de 7,34 ha y Camarell de 19, 39 ha.  En la Sierra de Aitana, en las zonas correspondientes al municipio de Confrides, se pueden encontrar varios pozos de la nieve de los siglos XVIII y XIX.

Callejero de Confrides. Rodolfo Ferrer

Otros atractivos turísticos: deporte y fiestas

Confrides, junto con su pedanía de L’Abdet, es una localidad muy apreciada para la práctica de diversos deportes de aventura como el barranquismo, la escalada o el senderismo. Cuenta con un área recreativa en la Font de l’Arbre, a unos 1200 metros de altitud, situado en la sierra de Aitana, que forma parte de las rutas PR-CV20 y PR-CV21. Otras rutas senderistas interesantes son la circular de Mela y las rutas hacia Beniardà o Confrides (Serrella y Pla de la Casa…). El sendero PR CV-22, de dificultad baja con desnivel de 418 m, une el Puerto de Tudons con Confrides a lo largo de sus 11,4 km. Asimismo, una de las etapas del GR 330 pasa por Confrides.

Confrides, junto con su pedanía de l’Abdet, es una localidad muy apreciada para la práctica de diversos deportes de aventura como el barranquismo, la escalada o el senderismo.

Los deportistas de montaña encontrarán atractivos los numerosos barrancos: el de Mela y el del Sord son los más frecuentados, aunque destacan también el del Llop y el del Fanalic. Además, el paraje del Fanalic ofrece, en periodos de lluvias, una espectacular cascada del río que discurre majestuosamente por el barranco. También se pueden visitar interesantes cuevas y simas como la cueva de Pericos, que cuenta con más de 1.000 metros cuadrados, con pasos estrechos y contrastadas galerías, la cueva de Carrascal o la sima de La Plana.

En Confrides, el penúltimo domingo de agosto, celebran sus fiestas patronales en honor a San José y de la Virgen de los Dolores; el fin de semana más próximo al trece de junio tiene lugar la festividad de los jóvenes; y la noche del Jueves Santo, la fiesta de las Chapas, de gran tradición en el municipio. En L’Abdet, el tercer domingo de agosto se celebran las Fiestas Patronales, en honor a la Virgen de los Dolores, o las de los jóvenes, en honor a San Vicente Ferrer, en la última semana de Pascua.