Los romanos que habitaron las villas marítimas de Banys de la Reina de Calp, la Punta de l’Arenal de Xàbia o l’Illeta de Campello eran ciertamente refinados. Se asomaban desde terrazas pavimentadas con artísticos mosaicos y, acodados en barandillas de mármol, observaban los acuarios excavados en la piedra tosca. El director del MARQ, Manuel Olcina, recordó ayer que esos viveros de pescado no pertenecían a piscifactorías sino a suntuosas villas. Advirtió de en España sólo se han hallado restos de estas villas romanas de lujo con acuarios y termas en la provincia de Alicante. La de Calp fue quizá la más exquisita. «Esta hermosísima bahía cerrada por el Morro de Toix y el Penyal d’Ifac explica que hace 2.000 años un poderoso romano se hiciera aquí una villa».