Un accidente aparatoso y que pone los pelos de punta. El pasado jueves, sobre las siete y media de la mañana, un camión con volquete se quedó sin frenos en la empinada calle Salem, en la exclusiva urbanización de Xàbia de la Cuesta de San Antonio. Los testigos de un siniestro que no había trascendido hasta ahora aseguran que fue un milagro que no ocurriera una tragedia.

La cabina del camión quedó destrozada

La cabina del camión quedó destrozada Levante-EMV

El conductor del camión, de unos 40 años, intentó estrellarlo contra un muro. Pero no logró detener el vehículo, que cada vez cogía más velocidad. Arrancó el petril de piedra del lado del acantilado. El conductor logró saltar del vehículo en marcha. Sufrió heridas y se lo llevó la ambulancia al hospital. Pero si no hubiera escapado de la cabina el desenlace del accidente podía haber sido fatal.

El pretil de piedra arrancado. El camión acabó 30 metros más abajo

El pretil de piedra arrancado. El camión acabó 30 metros más abajo Levante-EMV

El camión «voló» por el acantilado. Se precipitó unos 30 metros y acabó en la parcela de un chalé de lujo. Otro «milagro» fue que no se estrellara contra la vivienda. Hizo añicos un voladizo y fue a parar al jardín, junto a la piscina.

La cabina quedó destrozada. La parcela también ha sufrido importantes daños. Los dueños del chalé se llevaron un susto mayúsculo. El conductor, según los testigos consultados, todavía se está recuperando de las heridas y está tremendamente impresionado. Al camión le fallaron los frenos en una calle que tiene una fortísima pendiente. Es consciente de que el instinto de saltar en el último momento del camión en marcha le salvó probablemente la vida.

El camión «voló» desde la calle Salem, una de las más elevadas de la urbanización de la Cuesta de San Antonio, y acabó estrellado en un chalé de la calle Ador, vial que está unos 30 metros más abajo. Basta asomarse desde el tramo precintado por la Policía Local para sentir el vértigo de un accidente que, por suerte, no acabó en tragedia.