El arte también arrima el hombro contra la despoblación. Benigembla bulle de vida. Hasta las paredes palpitan. Y aletean. Uno de los motivos recurrentes en los murales es el de los pájaros.

El arte aletea en los muros de Benigembla

Este municipio de 500 habitantes ha apostado por el arte urbano. Sí, los grafitis parecen cosa más de ciudades. En los pueblos también hacen papel. Hace unas semanas Benigembla celebró la quinta edición de su Bimau, la muestra de arte internacional de murales. Poco a poco, los muros se han ido llenando de vida. Participan artistas que dominan perfectamente los grandes espacios. Tardor Roselló, el joven creador que ha logrado que una de sus obras (la del parque de Torrecremada de Dénia) se colocara entre los cien mejores murales del mundo, se expresa a sus anchas en Benigembla. En general todos los artistas han sabido interpretar la tradición y apelar a la memoria de este pueblo (hay «arquitecturas» de trampantojo que rescatan los riuraus). Los vecinos están encantados con el arte que transforma las calles.

El arte aletea en los muros de Benigembla

El arte aletea en los muros de Benigembla