«Vimos unas botellas que flotaban y se movían. Las barcas pasaban de largo. Nosotros sí nos acercamos y vimos a la tortuga atrapada en plásticos y cuerdas». Asier Pastor Puga, de 17 años, y Arturo Camina Lehoux, de 18, salvaron el domingo por la mañana a un quelonio de la especie Caretta caretta. Se hicieron a la mar a las 6 de la mañana. Sobre las 9 horas, cuando navegaban a una milla de la costa de Ambolo, encontraron a la tortuga. Y menos mal. De lo contrario, hubiera muerto apresada en la basura.

La tortuga con las botellas y las bolsas de plástico enredadas en la cabeza y las aletas Levante-EMV

«Tenía enganchados en el cuello y en las aletas botellas y bolsas de plástico. También llevaba colgando una cuerda azul de unos 15 metros», indicó Arturo.

El animal había caído en la trampa de la contaminación marina. Los dos jóvenes lograron subir a la tortuga a su embarcación. «Teníamos que quitarle toda la basura que llevaba enredada. Estaba desesperada», señaló Asier.

Los dos chavales utilizaron una pequeña sierra para cortar las cuerdas que asfixiaban y apresaban al quelonio. Con sumo cuidado lo liberaron de los residuos.

«Nunca habíamos visto nada igual. Sí que hemos encontrado peces luna heridos por las hélices de las embarcaciones. Pero lo de la tortuga era muy impactante. Es el ejemplo claro del daño que hace la contaminación en el mar», advirtió Asier.

Los dos jóvenes comprobaron que el animal no tenía heridas ni atrofias y lo devolvieron al mar. «Estaba como loca por volver al agua», señaló Arturo.