Las carreteras nunca se acaban. La variante de la N-332 de Benissa ha costado lo suyo. El ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana la abrió ayer, a las 18 horas, al tráfico. Sus 5 kilómetros ya absorben los 20.000 vehículos que hasta ahora pasaban cada día por el centro urbano de Benissa. Pero, tras esta circunvalación de 38 millones de euros, ya hay nuevas obras en el horizonte. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, anunció ayer que el ministerio está redactando un proyecto de obras complementarias que suben a 15 millones.

El objetivo de esas nuevas obras es mejorar la conexión de la variante con Calp y Teulada. Se construirá un ramal en la salida de la AP-7 en Benissa que evitará la glorieta norte de la nueva circunvalación y dirigirá sin rodeos a los coches que van a Calp. Además, se eliminará el peligroso cruce del acceso al polígono industrial de la Pedrera de Benissa. Otra mejora consistirá en crear una pasarela peatonal y ciclista de 140 metros sobre la variante.

Mientras tanto, la circunvalación de Benissa facilita la comunicación con la Vall de Pop y Pinos y elimina con un viaducto las dos primeras curvas del tramo de la N-332 que baja a Calp. Bernabé destacó que mejora el «corredor mediterráneo de carreteras».

La variante tiene limitada la velocidad a 90 km/h y cuenta con asfalto fonoabsorbente. También se han colocado pantallas acústicas. Así se evita que los vecinos que tienen sus casas cerca sufran el ruido del «río» de coches.

Los técnicos aseguraron ayer que se ha intentado que la variante tuviera el menor impacto posible y, para ello, se optó por que su trazado fuera lo más pegado posible al de la AP-7. Anunciaron que se han plantado pinos (de pequeño porte, ya que así arraigan mejor) para restañar las «heridas» en el territorio. Además, se han salvado árboles históricos, como un algarrobo centenario que está junto a la glorieta norte de la nueva carretera.

Pilar Bernabé, la consellera Rebeca Torró y el alcalde de Benissa, Arturo Poquet, coincidieron en que la apertura al tráfico de esta carretera es «un hito histórico». Los vecinos llevaban 30 años pidiendo que se sacaran los coches del centro urbano. La N-332 partía en dos un pueblo que ahora gana en seguridad vial y se sacude la contaminación que generaba el intenso tráfico.

Una de las complicaciones de esta obra ha sido que el talud sur de la variante era inestable y se desmoronaba (llegó a producirse un derrumbe sobre una maquina en la que iba un trabajador). Allí se han construido una pantalla de pilotes y poderosos muros de piedras de escollera.