La lucha contra el cambio climático se libra cada día. Lo sabe bien Víktor Ferrando. Es un conocido escultor de Calp. Sus obras son grandiosas. Pero luego hace una labor de hormiguita. Y es tremendamente exhaustivo. El pasado 15 de septiembre inició su «cruzada» contra la basura en el Penyal d’Ifac y les Salines. Ha realizado desde entonces más de 240 ascensiones a esta montaña que se adentra en el mar. Ha recorrido todas sus sendas y siempre portaba bolsas de basura. Encontraba residuos recientes y otros oxidados y que llevaban ya muchos años ensuciando este parque natural.

En once meses, ha recogido nada menos que 850 kilos de basura. Es un peso que le ha quitado de encima a un entorno de gran riqueza natural y de inmenso valor paisajístico. El Penyal es un icono. Esa labor que desarrolla Víktor Ferrando también se ha convertido en un símbolo, un símbolo de lo que una sola persona es capaz de hacer para mitigar la contaminación, concienciar y liberar de basura los espacios naturales de su municipio.

Una de las salidas a les Salines para recoger basura Levante-EMV

«Los residuos son una trampa mortal. Contaminan la tierra y envenenan a los animales», advierte el escultor calpino, que subraya que el Penyal es «un refugio para multitud de aves y mamíferos salvajes». Ferrando asegura que, en época de nidificación de las gaviotas, los polluelos «engullen los restos de plásticos al confundirlos con peces».

Mientras, «las botellas de vidrio que están en los matorrales se convierten en los meses más calurosos en potentes lupas que pueden provocar incendios».

El escultor es tremendamente exhaustivo y ha inventariado la basura Levante-EMV

El escultor afirma que en su trabajo también está totalmente concienciado. Desde que comenzó en 2005 a crear sus grandes obras, decidió no tirar nada a la basura. «Todo lo he guardado y clasificado. Entonces no había contenedores de reciclaje. Luego ya he podido reciclar todos esos residuos».

La basura que ha recogido en el Penyal es variada. Ha retirado 2.000 latas, casi 1.200 botellas de plástico, 73 kilos de peligrosa uralita o 378 mascarillas.