Los arruíes africanos, animales hasta no hace mucho esquivos, ya se dejan ver por las urbanizaciones de Xàbia. Es más, campan a sus anchas. Una de estas cabras del Atlas (especie introducida en 1970 en la Península Ibérica y que se ha expandido sin freno) paseaba ayer tan tranquila por una de las calles de la urbanización Covatelles. Estos chalés están próximos a las masas forestales del Tossal Gros, donde los arruíes encuentran refugio. Hace años se dejaban ver por las montañas prelitorales de la Marina Alta. Ahora han llegado a los pueblos costeros. De hecho, el pasado mes de junio, uno de estos ungulados trotó por la urbanización calpina de la Manzanera, que está junto al mar. Toparse con un arruí empieza a ser algo casi normal.