Art al Vent, la gran muestra de arte textil de España, crea tejido vecinal, social y económico. También teje cultura. Es un gozo ver a los vecinos salir, al atarceder, a la fresca (maravillosa tradición) bajo las telas llegadas de otros países y que cuelgan de los balcones de la calle La Bassa. Esta exposición reinterpreta la costumbre de sacar los cobertores durante el paso de las procesiones. Ese origen no se debe perder. De hecho, en esta edición de Art al Vent, la que hace ya diecinueve, la portada del catálogo reproduce la fotografía de una procesión del Corpus.

La exposición se inaugura el viernes. Participan artistas de 17 países. 56 telas se mecerán con la brisa. Las hay reivindicativas. La concejala de Cultura, Àngels Soler, explicó ayer que han recibido una obra de Ucrania y otra de Rusia. Hablaron con sus autores y estos se mostraron de acuerdo con que se colgaran juntas en el balcón del ayuntamiento. «Es un grito por la paz», dijo Soler.

Mientras, Josep Ginestar, el director de esta muestra, subrayó que los alumnos del TAPIS también participan con una tela en la que aparecen rostros. Es un alegato de la diversidad y la integración. Lleva por título «la diferencia es la igualdad».

Art al Vent sitúa a Gata en el mapa del arte de vanguardia. Ginestar recalcó que la mayor parte de las artistas son mujeres. Recordó que esta muestra ha abierto el camino para otras de creación textil, una manifestación artística que «está muy de moda y va a más».

Art al Vent hilvana solidaridad y arte. Hay que levantar la vista (la muestra se rebela contra el arte cabizbajo y pesimista) y disfrutar de las coloridas y originales telas. El arte aletea en Gata de Gorgos.