El arte ondea y alivia la «ponentà». Art al Vent es una bocanada de aire fresco. Para el pueblo (Gata de Gorgos) y para la creación. La calle La Bassa se ha transformado en un museo al aire libre (y lo de «libre» hay que subrayarlo). No hay como sacar el arte a la calle, tenderlo al sol, orearlo y sacudirle las telarañas. El arte es poderoso cuando atrae miradas, cuando obliga a levantar la cabeza y reflexionar, cuando conmueve. El arte es poderoso cuando desata un vendaval.

Los alumnos del Tapis posan bajo su obra, que lleva por título "la diferencia es la igualdad"

Los alumnos del Tapis posan bajo su obra, que lleva por título "la diferencia es la igualdad" A. P. F.

Esta exposición, la más importante de arte textil en la calle de España, evoca y reinterpreta la antigua y todavía viva tradición de colgar de los balcones los cobertores los días grandes y cuando pasan las procesiones. Se inauguró el viernes. Los asistentes caminaban con la cabeza bien alta. Es la única forma de contemplar este arte que se revuelve contra el pesimismo, contra los tiempos cabizbajos. Para Gata de Gorgos, es un orgullo. La calle La Bassa, de casas sencillas y bellas, expresa el carácter acogedor de este pueblo. Los vecinos sacan las sillas a la calle. Disfrutan de esa antiquísima tradición de conversar a la fresca. Y lo hacen abanicados por el arte. El viento, estos días sofocante (aquí, no obstante, más llevadero) mece las telas. La estampa resume muy bien el espíritu de esta muestra. Originalidad y tradición, arte crítico y libre y esa costumbre devota de los cobertores se funden y enriquecen. La creación cobra sentido cuando pisa la calle, cuando busca el diálogo con el público que pasa y mira.

La calle La Bassa bulle estos días (la muestra dura hasta el 4 de septiembre) de vida y arte

La calle La Bassa bulle estos días (la muestra dura hasta el 4 de septiembre) de vida y arte A. P. F.

La inauguración del viernes fue una fiesta. Actuaron la Colla El Montgó y el Grup de Danses La Llata. Recorrieron en pasacalle este museo sin puertas. Participaron numerosos artistas, así como la concejala de Cultura, Àngels Soler, la directora del Institut Gil Albert, Pilar Tèbar, y el director de la muestra, Josep Ginestar. También se sumaron alcaldes y concejales de otros pueblos de la Marina Alta.

Este año 56 obras cuelgan de los balcones. Las han enviado artistas de 17 países. La mayor parte de los creadores son mujeres. En el balcón del ayuntamiento, están las telas de un artista ucraniano y de un creador ruso. Ni para el arte ni para el viento hay fronteras. Estas obras ondean sin prejuicios ni odios. Y lanzan mensajes muy nítidos al mundo. La exposición de este año es un alegato por la paz y la igualdad. Pero las obras para nada son naíf. Al contrario, son críticas y potentes.

Una de las telas más emocionantes es la que han creado los alumnos del Tapis. Han hilvanado rostros, identidades. El título lo dice todo: «La diferencia es la igualdad».