Que Jávea Company, la empresa hostelera más poderosa de Xàbia, factura cada año una millonada salta a la vista. Sus negocios funcionan como un tiro. La mercantil está a la greña con el ayuntamiento. En mayo, la policía local precintó tres de sus negocios, el Acqua, la Bámbula y la discoteca Achill. Los agentes también clausuraron otros dos bares, el Botánic y el Salt. No es que el ayuntamiento quisiera hacerles la puñeta. Estos cinco locales, junto a otros dos que sí acataron la orden municipal de cierre, carecen de licencia municipal y autonómica. Los siete están en el extremo sur de la turística playa del Arenal. Un vecino que no podía pegar ojo acudió a la Agencia Valenciana Antifraude, que el pasado mes de febrero dio al consistorio un ultimátum de tres meses para que clausurara estos bares y la discoteca.

El conflicto ha entrado ahora en la fase crematística. Jávea Company ha hecho «sus» cuentas. Considera que desde que la policía le precintó el Acqua (el 17 de marzo), uno de los bares de moda de Xàbia, ha dejado de ganar 619.667,75 euros. Esa cantidad correspondería a la temporada alta de final de mayo, junio, julio, agosto y septiembre. La empresa ha presentado una demanda contra el ayuntamiento y le exige que le abone ese dinero.

Esos casi 620.000 euros son una caja generosa. Por pedir que no quede.

Los servicios jurídicos municipales niegan la mayor. No creen que la empresa pueda pedir una indemnización. De hecho, sostienen que un juez rechazó la medida cautelar pedida por Jávea Company de poder reabrir este local mientras los juzgados resuelven el litigio sobre la falta de licencia y las deficiencias de este negocio y de los otros clausurados.

El Acqua es el único de los tres locales de esta empresa en el extremo sur de la playa del Arenal que sigue precintado. Otros jueces sí aceptaron la medida cautelar y dieron vía libre a que la empresa reabriera la Bámbula y la discoteca Achill.

El gerente de Jávea Company, Edgar Slama, que en una cacerolada contra el ayuntamiento denunció que llevaba 25 años luchando por tener licencia y no lo lograba, celebró con alborozo esas dos «batallas» ganadas al ayuntamiento. Pero, cada juez es un mundo, y al que le llegó la petición de medidas cautelares para el Acqua no levantó el precinto.

Con todo, el ayuntamiento se cubre las espaldas ante la posibilidad de que prospere la demanda y tenga que indemnizar. Considera que la empresa se ha ido por las nubes. De ahí que haya encargado un peritaje para afinar a cuánto sube la caja que este negocio puede hacer en esos casi cinco meses.

Este conflicto va por entregas. El vecino desvelado destapó con sus denuncias las deficiencias de estos negocios del extremo sur de la playa del Arenal de Xàbia. Desde entonces, todo se ha ido enredando y, al final, la cosa ha acabado en un cuerpo a cuerpo entre el ayuntamiento y el gigante de la hostelería en Xàbia.