Navidad de puertas para afuera. La Marina Alta vive en la calle estas fiestas. Hay alternativas a los centros comerciales y a las fiestas de comprar y no parar. Este fin de semana ya se han encendido los alumbrados de Navidad. Además, ha prendido entre los vecinos la moda de decorar el exterior de sus viviendas. Hay chalés que refulgen como coloridas antorchas. Y da gusto pasear por las calles de pequeños pueblos con encanto, como Llíber, donde los vecinos incluso se atreven con extravagancias y guiños divertidos.

En las callejas de este pueblo de la Vall de Pop, las flores y las guirnaldas adornan las fachadas. En una de ellas, repantingado en una silla, descansa un Papá Noel muy peculiar. Es un gorila de peluche vestido de Santa Claus.

Estas originalidades animan a descubrir los pequeños pueblos de la Marina Alta. El espíritu de la Navidad ya centellea en la comarca. Y entre tanta luz surge el ingenio navideño de los vecinos.