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Resistencia y ética: historias de los vinos de la Marina Alta

“Terra de Moscatell”, la feria de vinos del Mediterráneo de Els Magazinos de Dénia, reivindica el trabajo honesto y que preserva el paisaje y el territorio de los viticultores de la comarca

El vino de la Marina Alta es resistencia, ética y alegría

El vino de la Marina Alta es resistencia, ética y alegría / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

El vino de la Marina Alta es una trinchera. Dicho así parece drástico. Pero, sí, el vino y las viñas son resistencia. Joselina Vallés, de la bodega cooperativa de Teulada, habla del banco de tierras y de que ya hay 16 hectáreas de viñedos arrendados y salvadas del abandono en su municipio, y afirma: “Es una fórmula para conservar el territorio y el paisaje. Si no se mantiene el bancal, mañana tendríamos allí un chalé con piscina”. Y Mara Bañó, de la bodega les Freses, insiste en lo mismo al presentar a esa insólita cooperativa de Jesús Pobre llamada Dotze Ceps: “Han tomado la valiente decisión de recuperar las viñas cuando lo que ahora está de moda es construir una piscina y plantar aguacates”.

Los viticultores también insisten en que las cooperativas son “organizaciones de resistencia”. “Realizan una función social y de sostenibilidad económica en la Marina Alta. Vivimos un cambio de paradigma. El sector primario, la agricultura, da calidad de vida y preserva el paisaje y la cultura”, reflexiona Andreu Costa, de Dotze Ceps.

Los ponentes de la mesa redonda de vinos éticos

Los ponentes de la mesa redonda de vinos éticos / A. P. F.

El vino también es alegría. Ya lo proclamaba Benedetti: “Defender la alegría como una trinchera”.

Resistencia, alegría y ética. A partir de ahí surgen las “pequeñas grandes historias” de los viticultores de la Marina Alta. Y esos también son los principios de “Terra de Moscatell”, la feria de vinos del Mediterráneo cuya segunda edición reunió este sábado en Els Magazinos de Dénia a las bodegas de la comarca. La jornada comenzó con un debate con cata de mucha enjundia, el de los vinos éticos.

Una de las paradas de "Terra de Moscatell", la feria de vinos del Mediterráneo

Una de las paradas de "Terra de Moscatell", la feria de vinos del Mediterráneo / A. P. F.

Mara Bañó explicó que los vinos de la Marina Alta ya juegan con ventaja en eso que ahora está tan de moda del “relato”. Aquí no hace falta fantasear. El vino tiene la historia del yacimiento de Benimaquia, del cáliz de Doña Urraca, el posible Santo Grial que el sultán de Egipto regaló al soberano de la taifa de Dénia, o de las singladuras de los pailebotes que llevaban la pasa a medio mundo. “El relato está en la esencia del moscatel”, subrayó Mara Bañó.

Els Magazinos, el mercado gastronómico y cultural de Dénia, impulsa "Cuina de Territorio", proyecto del que forma parte "Terra de Moscatell"

Els Magazinos, el mercado gastronómico y cultural de Dénia, impulsa "Cuina de Territorio", proyecto del que forma parte "Terra de Moscatell" / A. P. F.

El debate de la ética lleva al del vino sin aditivos, al vino natural, ecológico, biodinámico… Jérôme Chesnot se expresa en valenciano con acento francés y vehemencia pegolina. Defensor y divulgador del vino natural, lo define con una frase gloriosa: “Raïm i au”. Mientras, el científico José Miguel Mulet recalca lo que no es la ética: “No es una etiqueta ni un sello”. Manu Guardiola, viticultor de Xaló, abunda en la sinceridad de los vinos, en que reflejen “el paisaje y esa tierra que amamos y trabajamos con honestidad”. Mientras, Andreu Costa habla de esa cooperativa insólita y a contracorriente que es Dotze Ceps, formada por seis matrimonios que lo debaten todo y que hacen vino sin prisa y sin química, como lo hacían sus padres y abuelos, “vino para casa”.

Manu Guardiola, viticultor de Xaló

Manu Guardiola, viticultor de Xaló / A. P. F.

Estos viticultores y enamorados del territorio (en la mesa redonda de cooperativas también participan Toni Santonja, de Bocopa, y Vicent Martí, de la oficina de innovación de Dénia Ciudad Creativa de la Gastronomía) saben de vinos lo que no está escrito. La ética también es conversar y compartir. Y eso es “Terra de Moscatell”. Luis Cañizares, de Els Magazinos, propone un brindis por (y con) estos vinos que son paisaje y territorio de bancales de muros de “pedra seca”, que dan aliento a la agricultura, que impulsan la economía cooperativa y sostenible, que expresan productos de calidad elaborados con cariño y tradición o que ayudan a cumplir sueños. Los asistentes levantan las copas y ese gesto es alegría y resistencia. Brindar es “defender la alegría”.

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